• El presidente de EE.UU., Donald Trump (dcha.), junto a su par chino, Xi Jinping, en un encuentro.
Publicada: domingo, 25 de marzo de 2018 22:48

Pese a las amenazas de represalias por parte de China ante los planes estadounidenses de imponer aranceles millonarias a productos chinos, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, dice que el presidente de EE.UU., Donald Trump, no piensa dar marcha atrás y no le preocupa una guerra comercial con Pekín.

“Vamos a proceder con nuestros aranceles. Estamos trabajando en eso. Como dijo el presidente Trump, no tenemos miedo a una guerra comercial, pero ese no es nuestro objetivo”, ha afirmado este domingo Mnuchin en un entrevista a la cadena de noticias estadounidense Fox News.

A su juicio, cree que los anuncios tarifarios de Trump vayan a tener un gran impacto en la economía de Estados Unidos, es más, ha explicado que estas medidas favorecerán a largo plazo a la economía.

En su intervención televisiva, Mnuchin ha sugerido que los aranceles impuestos a importaciones chinas pueden ser revocados mediante negociaciones, como ejemplo de estas futuras conversaciones, ha explicado que Pekín podría reducir el déficit comercial en un monto fijo para el año próximo, o abrir sus mercados sin restricciones.

Estas afirmaciones se producen en relación a un memorando presidencial firmado por Trump la semana pasada que apunta a imponer aranceles a productos chinos de hasta 60.000 millones de dólares.

Vamos a proceder con nuestros aranceles (contra China). Estamos trabajando en eso. Como dijo el presidente (de EE.UU., Donald) Trump, no tenemos miedo a una guerra comercial, pero ese no es nuestro objetivo”, asevera el secretario del Tesoro estadounidense, Steve Mnuchin.

 

Tras conocerse esta decisión, los tambores de una guerra comercial entre Estados Unidos y China han empezado a sonar y, más cuando, China ha advertido a EE.UU. que le espera duras represalias por su ofensiva comercial.

Las razones que llevaron al inquilino de la Casa Blanca de adoptar estas medidas son, por un lado, el alto déficit que Estados Unidos tiene con su segundo socio comercial, de 375.000 millones de dólares.

Por otro lado, Trump acusa a China de atentar contra los derechos de propiedad intelectual de las empresas tecnológicas de Estados Unidos, al obligarles a transferir su tecnología a empresas chinas como condición para hacer negocios en el gigante asiático.

Así pues, el mandatario estadounidense dio al Departamento del Tesoro 60 días para desarrollar restricciones de inversión que buscan impedir que compañías y fondos controlados por chinos adquieran firmas estadounidenses con tecnologías de carácter sensible.

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