A veces, en medio del ruido del mundo, solo un libro logra ser ese silencio que respira, cuando un chileno se queda ocho años en Irán, y no se conforma con las capitales, sino que se pierde en los caminos polvorientos, en los pueblos olvidados y en las miradas más hondas del desierto.
El libro se presentó ante diplomáticos de varios países y autoridades de la Cancillería iraní.
Quince capítulos, que dejan claro que Irán es mucho más de lo que aparece en los medios.
“Gabel Nadere” es bilingüe. Su traducción no es solo trasladar palabras de un idioma a otro, es lograr traducir el sentimiento hispano, consiguiendo que el corazón de un chileno que contempla Persia pueda latir también en el pecho de un lector persa.
“Gabel Nadare” es un puente de nueve mil kilómetros hecho de papel y memoria. Porque en medio de la tensión, “No es nada” lo es todo.
Cuanto más se acercan las naciones mediante un libro como este, habrá más formas de enfrentar los problemas y proyectar un mundo más pacífico.
Samaneh Kachui, Teherán.
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