• El accidentado destructor USS McCain (DDG-56) de la Marina de Estados Unidos, 21 de agosto de 2017.
Publicada: lunes, 21 de agosto de 2017 18:03
Actualizada: lunes, 21 de agosto de 2017 22:03

Ante los frecuentes accidentes de buques de guerra estadounidenses, crece la duda de que actores estatales estén hackeando los sistemas de la Marina de EE.UU.

A medida que han aumentado los choques de buques de guerra estadounidenses —que cuentan con lo último en sistemas de navegación y GPS (siglas en inglés del Sistema de Posicionamiento Global)— surgen las dudas de que dichos accidentes sean obra de actores estatales, como China y Rusia.

En un artículo publicado el domingo en la página web Medium, el analista Omaid Faizyar hace alusión a la rareza de los accidentes de este tipo y cree que es demasiado sospechoso que varios buques de guerra de la misma flota se hayan accidentado en un periodo de 12 meses.

Todos los buques de guerra que se han accidentado en el último año son parte de la Séptima Flota de la Marina de EE.UU., destacada en la base naval Yokosuka (Japón), mientras que los destructores USS McCain (DDG-56) y USS Fitzgerald (DDG-62) son parte del Escuadrón 15 de Destructores de la Marina de Estados Unidos.

Es cierto que los accidentes y errores ocurren de un tiempo para otro, pero la cantidad de colisiones en el año pasado es demasiado rara y ya hay la posibilidad de que estos accidentes no sean, en realidad, accidentes”, escribe el analista Omaid Faizyar.

“Es cierto que los accidentes y errores ocurren de un tiempo para otro, pero la cantidad de colisiones en el año pasado es demasiado rara y ya hay la posibilidad de que estos accidentes no sean, en realidad, accidentes”, escribe Faizyar.

El analista estima que Rusia y China podrían estar detrás de estos accidentes, pues ambos han mostrado que son capaces de llevar a cabo ataques cibernéticos contra objetivos militares de diferentes países y, también, de Estados Unidos.

El autor podría estar refiriéndose al sistema “Loran”, en uso en Rusia y China, que permite interferir en los sistemas del GPS (algo que Pekín ya le hizo a la Marina de EE.UU.) y proporcionar coordenadas erróneas a los buques, lo que sería la verdadera causa de estos “accidentes”.

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