“La mayor parte del problema del mercado del petróleo, pues no hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda, se debe a las tensiones políticas que ha provocado el presidente de EE.UU. a nivel internacional”, ha asegurado este martes el ministro del Petróleo de Irán, Biyan Namdar Zangane.
El responsable iraní ha dicho que el objetivo de Trump es aumentar la producción de petróleo de esquisto, y que este lleva a cabo un doble juego en el mercado del crudo.
“Por un lado está de acuerdo con los altos precios del petróleo y, por otro, arremete contra los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por la subida del precio de crudo debido a su propia decisión de retirarse del acuerdo nuclear con Irán, y con ello busca sortear la presión de la opinión pública”, ha precisado Zangane.
El ministro iraní de Petróleo ha llegado a Viena (Austria) para participar el viernes y el sábado en dos reuniones con los países miembros de la OPEP y varios productores de petróleo que no forman parte del organismo, por ejemplo, Rusia.
Por un lado está de acuerdo con los altos precios del petróleo y, por otro, arremete contra los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por la subida del precio de crudo debido a su propia decisión de retirarse del acuerdo nuclear con Irán, y con ello busca sortear la presión de la opinión pública”, critica el ministro del Petróleo de Irán, Biyan Namdar Zangane, respecto al doble juego de Trump en relación con el mercado del crudo.
En una rueda de prensa con los periodistas a su llegada a Viena, Zangane ha asegurado que, en medio de tensiones entre los que quieren aumentar la producción y los que se oponen a ello, “no habrá acuerdo” entre los países de la OPEP y sus socios sobre las cuotas. “Se necesita unanimidad y no creo que en esta reunión podamos llegar a un acuerdo”, explica.
Rusia y Arabia Saudí optan por el aumento de la producción, mientras que otros países como Irán y Venezuela se oponen a la idea.
Desde 2016, los 14 miembros de la OPEP y otros diez países petroleros tienen un acuerdo para limitar la producción que, hasta ahora, ha dado sus frutos, con precios al alza: en el segundo trimestre de 2018 se superaron los 70 dólares por barril, mientras que a principios de 2016 este valía menos de 30 dólares.
El acuerdo actual, renovado el año pasado, obliga a los 24 países (la llamada OPEP+, que suma más del 50 % de la producción mundial) a reducir su producción en un total de 1,8 millones barriles diarios.
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