El jefe de la Policía de Irán, el general de brigada Ahmadreza Radan, explicó el lunes en un programa televisivo que los recientes disturbios en Irán se llevaron a cabo en tres niveles. El primero estaba formado por un grupo que planificó y organizó los disturbios y alborotos.
Prosiguió que el segundo nivel lo componían activistas del ciberespacio, cuya misión era generar tensión para dirigir la acción hacia el caos y eran los principales instigadores encargados de producir contenido para manipular la percepción de los internautas. El tercer nivel incluía a los que guiaban y ejecutaban las operaciones en las calles.
El jefe de la Policía de Irán declaró que el objetivo de los recientes disturbios es el mismo que el enemigo perseguía en la guerra de 12 días de junio pasado, pero no lo logró.
Aseguró que “la policía y los servicios de seguridad están alerta, y existen documentos que contienen los detalles de estos líderes y terroristas, los cuales están siendo arrestados”.
En declaraciones anteriores, el general Radan ofreció un informe detallado sobre las acciones de la policía contra los recientes disturbios violentos en el país. En este contexto, prometió al pueblo iraní que las fuerzas de seguridad continuarían sus operaciones hasta que “la última persona” involucrada en los disturbios sea detenida y castigada, sin importar el tiempo o el lugar.
“Arrestamos a personas que fueron entrenadas para montar escenas”, declaró el general Radan y aseguró a la opinión pública que el aparato de seguridad mantiene permanente vigilancia, de modo que muchos cabecillas clave de los disturbios y agentes con vínculos extranjeros ya han sido detenidos.
El jefe policial afirmó que varias personas arrestadas durante los disturbios estaban directamente vinculadas a servicios de inteligencia extranjeros, se les encontró en posesión grandes sumas de dólares estadounidenses y se confirmó que habían recibido entrenamiento en desestabilización urbana.
Los arrestados declararon que “se les había ordenado fingir que habían sido heridos por la policía para manipular la percepción pública”, expresó Radan y atribuyó el fracaso del complot del enemigo a la vigilancia del pueblo iraní. Una vez que la gente reconoció la naturaleza violenta de los alborotadores, se distanciaron, agregó.
Conforme al general Radan, estos disturbios registraron una violencia sin precedentes, que incluyó ataques a mezquitas, viviendas particulares y propiedad pública, en el marco de una estrategia planeada para generar el máximo caos.
Refiriéndose a la conducta de las fuerzas de seguridad, enfatizó que la policía ejerció “máxima moderación” en los primeros días de los disturbios para distinguir a los manifestantes pacíficos de los alborotadores organizados y terroristas.
Radan afirmó que las fuerzas de seguridad “aceptaron voluntariamente” el riesgo de ser martirizadas o heridas en lugar de usar fuerza letal que pudiera poner en peligro a transeúntes inocentes.
“Los alborotadores buscaban causar bajas para presentar al gobierno como asesino”, aseguró el jefe de la Policía iraní, al tiempo que describió una táctica en la que hombres armados dentro de la multitud disparaban contra civiles y comisarías de policía para inventar una narrativa de violencia estatal.
El 28 de diciembre, comenzaron manifestaciones pacíficas en Teherán, la capital, donde comerciantes suspendieron de forma temporal sus actividades en señal de descontento por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
Desde que se tornaron violentos los disturbios, se han realizado muchas movilizaciones de la ciudadanía en defensa de la unidad y seguridad, así como en rechazo a cualquier forma de violencia.
Mientras las autoridades han reconocido que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, están aprovechando el momento para impulsar sus propios intereses.
Decenas de miembros de las fuerzas de seguridad murieron durante los disturbios del jueves y el viernes. El Gobierno de Irán ha anunciado tres días de luto nacional en honor a los mártires de “lucha de resistencia nacional de iraníes frente a EE.UU. y el régimen sionista”.
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