El ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, arremetió el sábado contra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, por confundir “constantemente, con total intención, las cifras y la respuesta de Cuba sobre los montos de ayuda anunciados por su gobierno desde noviembre de 2025”.
“Desde el primer anuncio, la posición cubana se ha mantenido invariable: nuestro Gobierno no rechaza ni obstaculiza la ayuda que se ofrece sin condicionamientos, por muy cínica y ridícula que esta parezca”, afirmó en su cuenta de X.
Asimismo, recordó que a Washington le tomó “más de 6 meses concretar el envío total de la primera ayuda valorada en 3 millones dólares” y, cerca de 4 meses, enviar una parte de los 6 millones de dólares anunciados.
“¿Cuánto podría tomarles concretar la de los 100 millones de USD? ¿Qué pueden significar 100 millones de USD, cuando su bloqueo económico y el cerco energético provocan afectaciones anuales de más de 5 mil millones de USD?” se preguntó.
El canciller cubano explicó que el jefe de la Diplomacia estadounidense y su departamento “carecen de interés real en concretar esas ayudas en el corto plazo”.
“Tanta mentira y demora solo demuestran el marcado carácter propagandístico de esos anuncios. ¿Acaso no sería más humanitario levantar el ilegal cerco energético?”, concluyó.
En mayo, el Departamento de Estado estadounidense comunicó su “generosa oferta” de proporcionar 100 millones de dólares adicionales en “ayuda humanitaria directa al pueblo cubano”. Al mismo tiempo, indicó que las autoridades cubanas “se niegan a permitir que EE.UU. proporcione esta asistencia al pueblo”.
Desde La Habana han rechazado en numerosas ocasiones el discurso estadounidense por insistir en aludir a una ayuda “de 100 millones de dólares que Cuba no ha rechazado, pero cuyo cinismo es evidente para cualquiera ante el efecto devastador del bloqueo económico y el cerco energético”.
Desde enero, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
Cuba considera las medidas como un intento deliberado de provocar hambre, colapso económico y desesperación social. La Habana ha acusado a Washington de aplicar una política genocida contra la isla.
Entretanto, Trump firmó a principios de mayo una orden ejecutiva para intensificar las sanciones contra la isla. Además, el inquilino de la Casa Blanca amagó con “tomar el control de Cuba” una vez que concluyan la guerra contra Irán.
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