El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, un político conservador que asumirá el cargo el 7 de agosto, anunció el domingo que su administración pondrá fin a las relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua.
La Cancillería cubana afirmó el martes que las declaraciones del presidente electo de Colombia se apartan de la histórica relación de amistad y hermandad entre ambos países.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó el anuncio como “un acto de subordinación a la política de agresión de EE.UU.” y rechazó la decisión de Espriella de cerrar la Embajada de Colombia en La Habana y romper todo vínculo con Cuba.
De hecho, sostuvo que, si se concreta la ruptura de relaciones, quedaría en evidencia la subordinación del próximo Gobierno colombiano a la política de confrontación impulsada por Estados Unidos contra Cuba, así como sus vínculos con sectores de la política anticubana.
Finalmente, subrayó que la decisión anunciada no representa la opinión ni la voluntad del pueblo colombiano y recordó que Cuba ha apoyado durante décadas los esfuerzos para alcanzar una solución política negociada al conflicto armado interno de Colombia.
De la Espriella ha anunciado que su Gobierno cerrará 14 embajadas y 15 consulados, incluidas las misiones diplomáticas en Argelia, Haití, Hungría, Etiopía y Sudáfrica, con el objetivo de reducir costos y reforzar la seguridad, aunque aseguró que la medida no afectará las relaciones diplomáticas de Colombia con esos países.
El presidente electo también confirmó que Colombia reabrirá su embajada en Al-Quds (Jerusalén) ocupada, restableciendo la representación diplomática con el régimen israelí, después de que la actual administración suspendiera las relaciones en 2024 debido al genocidio en Gaza.
Bajo la administración del presidente saliente, Gustavo Petro, Colombia se convirtió en uno de los críticos más firmes de Estados Unidos en América Latina y pidió en repetidas ocasiones el fin del bloqueo de décadas impuesto a Cuba.
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