El ataque tuvo como objetivo una instalación perteneciente a ‘Terminal Autonomy’, una empresa estadounidense registrada en Delaware y constituida en 2023, que fabrica municiones merodeadoras de precisión equipadas con sistemas de guiado diseñados para resistir las interferencias electrónicas rusas.
El nombre de la empresa hace referencia a la fase final del ataque de un dron kamikaze, cuando la inteligencia artificial (IA) asume el control de la navegación y guiado una vez que las comunicaciones por radio o mediante redes móviles han sido interrumpidas por la guerra electrónica.
Según su sitio web, la empresa desarrolla municiones merodeadoras guiadas mediante IA y drones de ataque de precisión que ya están siendo utilizados contra objetivos situados a lo largo de la línea del frente en Ucrania.
En este sentido, Anthony Vinci, ex alto funcionario de la inteligencia estadounidense, afirmó que la propiedad de la fábrica no afectaría las decisiones de Rusia a la hora de seleccionar sus objetivos. “A los rusos no les importa quién sea el propietario de la instalación de fabricación. Sigue siendo un objetivo. No les importa si es estadounidense o de cualquier otra persona”, añadió.
Asimismo, la agencia de noticias rusa TASS, citando al Ministerio de Defensa de Rusia, confirmó el ataque el domingo y señaló que la planta fabricaba los drones de ataque de largo alcance ‘AQ-400 Scythe’ y ‘AQ-100 Bayonet’.
Asimismo, fuentes militares rusas también afirmaron que especialistas estadounidenses y ucranianos trabajaban en la fábrica, describiéndolo como otro ejemplo de la creciente implicación de Washington en el sector militar-industrial de Ucrania.
El ataque se produjo mientras el país norteamericano ampliaba su cooperación militar con Kiev, tras la reunión celebrada el martes en la Casa Blanca entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder ucraniano, Volodímir Zelenski.
Anteriormente, durante la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada los días 7 y 8 de julio en Ankara, la capital turca, Trump anunció que Washington autorizaría la producción nacional de misiles interceptores Patriot en Ucrania, al tiempo que respaldaría una mayor cooperación con Lockheed Martin y Raytheon, dos fabricantes estadounidenses de sistemas de defensa y tecnología aeroespacial.
Al mismo tiempo, el Congreso de EE.UU. avanzó en una legislación bipartidista que propone imponer sanciones más severas contra las exportaciones energéticas de Rusia, su sector financiero y los países que mantienen vínculos económicos con Moscú.
El ataque también coincidió con una intensificación de las operaciones rusas con misiles, con estimaciones del ejército ucraniano que indican que las fuerzas rusas lanzaron alrededor de 107 misiles balísticos y 20 misiles de crucero hipersónicos ‘Tsirkon’ durante los primeros 19 días de julio, mientras que Moscú afirmó que los ataques tenían como objetivo instalaciones del complejo militar-industrial que apoyan el esfuerzo bélico de Ucrania.
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