“Los intentos de alterar el orden constitucional de un Estado soberano mediante amenazas y coacción recuerdan a las prácticas de la época colonial”, afirmaron el martes los relatores especiales y expertos independientes del Consejo de Derechos Humanos (DD.HH.) de la Organizaciones de Naciones Unidas (ONU).
Además, subrayaron que las declaraciones del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre el ‘honor de tomar Cuba’ reflejan “una estrategia de coacción profundamente preocupante contra un Estado Soberano”.
De igual manera, insisten que la acusación formulada por Washington contra el expresidente y líder histórico de la Revolución cubana, Raúl Castro, “parece estar relacionada con estos esfuerzos por socavar la soberanía de Cuba”.
“Este uso indebido de los procedimientos judiciales nacionales contra jefes de Estado en ejercicio o antiguos, como instrumento de política exterior coercitiva, constituye un abuso de proceso que viola los principios de igualdad soberana y autodeterminación consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, declararon.
Al reconocer la declaración de Trump sobre la Doctrina Monroe, los expertos afirmaron que el predominio de Washington sobre el hemisferio occidental, ha suscitado una gran alarma.
“Esta afirmación no es mera retórica, sino parte de una estrategia más amplia que incluye el embargo de larga data contra Cuba, su inclusión en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, el reciente bloqueo de combustible y la imposición de medidas coercitivas a terceros”, puntualizaron.
Además, afirmaron que el anuncio del despliegue del USS Nimitz en el sur del Caribe pone de relieve un elemento adicional de coacción ilegal, que contraviene los artículos 2(4) y 2(7) de la Carta de las Naciones Unidas, tal y como los interpreta la Corte Internacional de Justicia.
Enfatizaron que estas acciones forman parte de una “tendencia preocupante de ilegalidad y desprecio por el multilateralismo y la Carta de las Naciones Unidas”. “La normalización de la coacción y las amenazas de cambio de régimen socavan la integridad de todo el orden jurídico internacional”, añadieron.
“Un orden internacional democrático y equitativo exige que todos los Estados, independientemente de su tamaño o poder, participen en pie de igualdad, libres de presiones indebidas”, destacaron.
Los firmantes instaron al Washington a que cese inmediatamente todas las amenazas contra la soberanía de Cuba y revoque las medidas coercitivas unilaterales adoptadas que contravienen el derecho internacional.
Además, le exhortaron a todos los Estados miembros de la ONU a que se abstengan de reconocer o aplicar medidas que violen los principios de igualdad soberana y no intervención, y a que adopten todas las medidas adecuadas en el marco de la ONU para defender el orden jurídico internacional.
Entre tanto, al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU le indicaron que aborden urgentemente las amenazas contra Cuba como una cuestión que afecta a la paz y la seguridad internacionales.
Desde enero, la Administración del presidente estadounidense ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba y ha reforzado el embargo con nuevas medidas financieras, energéticas y comerciales. La Casa Blanca sostiene que Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
Cuba considera las medidas como un intento deliberado de provocar hambre, colapso económico y desesperación social. La Habana ha acusado a Washington de aplicar una política genocida contra la isla.
Entretanto, Trump firmó a principios de mayo una orden ejecutiva para intensificar las sanciones contra la isla. Además, el inquilino de la Casa Blanca amagó con “tomar el control de Cuba” una vez que concluyan la guerra contra Irán.
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