Publicada: sábado, 18 de julio de 2026 2:20

La doctrina de guerra asimétrica de Irán sustenta una estrategia de resistencia, disuasión y descentralización militar para enfrentar agresiones de potencias militarmente superiores.

Para la República Islámica de Irán, la forma de llevar a cabo su defensa integral, frente a la agresión de las potencias hegemónicas y arrogantes, especialmente Estados Unidos, no constituyen simples opciones tácticas. Por el contrario, representan imperativos morales de supervivencia nacional y espiritual.

Una lucha enconada donde se levanta un concepto fundamental: la resistencia como tesis central. Y es allí donde la estrategia que denominaremos doctrina de la asimetría ocupa un lugar central en materia de idea y práctica bajo el marco de la mencionada resistencia.

La guerra asimétrica es la respuesta, en formas variadas, por la cual la República Islámica de Irán contrarresta la guerra híbrida que la alianza imperial y su proxy sionista lleva a cabo a través de su poderío económico y militar. Réplica dada por Irán, a través de la entereza interna, la disuasión tecnológica local, el control de rutas comerciales estratégicas y una red de aliados regionales bien articulada.

El general de división Yahya Rahim Safavi, asesor principal del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ha dado a conocer que ya el año 2011, el líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ordenó concretar, las líneas de trabajo de un plan integral de defensa del país frente a las agresiones occidentales, en que se contemplaba también el control total y cierre del estrecho de Ormuz (1)

Un método de lucha que Irán, ya el año 2005, bajo la clara orientación del liderazgo del mártir Jamenei y de la mano del director del centro de mando estratégico del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica – CGRI - el general Mohammad Ali Jafari, comenzó a sentar las bases de doctrina de defensa flexible y estratificada denominada Defensa en Mosaico - Dafa Mozayiki - Antecedente histórico de la denominación actual de la doctrina de guerra asimétrica implementada fuertemente , tanto en la  segunda defensa sagrada de junio del 2025 y la tercera defensa sagrada iniciada el 28 de febrero de este 2026.

Existen aspectos reveladores de lo expresado, es que estos planes no se limitaban solamente, al estrecho de Ormuz y su utilización como férrea plataforma de defensa de Irán. También la doctrina de guerra asimétrica contempla el conjunto del Golfo Pérsico, el Mar de Omán, el Mar Rojo (y por ende el estrecho Bab el Mandeb) e incluso el Mar Mediterráneo tomando en consideración que radica allí no sólo la VI Flota estadounidense – con base en la ciudad italiana de Nápoles - sino también numerosas bases militares, aéreas y navales que han servido para atacar a Irán.

Una afirmación refrendada, por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, quien publicó a los pocos días del inicio de la agresión contra Irán el 28 de febrero del 2026, en la red X “Tenemos dos décadas para estudiar las derrotas militares estadounidenses en nuestro este y oeste inmediatos. Hemos incorporado las lecciones aprendidas. Los bombardeos en nuestra capital no afectan nuestra capacidad para librar la guerra. La Defensa Mosaic descentralizada nos permite decidir cuándo y cómo terminará la guerra” (2).

Los pilares de esta doctrina de resguardo de la soberanía iraní se basan, esencialmente, en dos líneas. Primera, el derecho que le asiste en materia de autodefensa y la protección a ultranza de la soberanía como argumentación jurídica y geopolítica. Efectivamente, Irán fundamenta su doctrina de guerra asimétrica en la justicia y la legalidad del derecho a la autodefensa. Frente a potencias militar y tecnológicamente superiores, un enfrentamiento convencional y simétrico en el terreno elegido por el enemigo equivaldría a un suicidio estratégico.

En segundo lugar, el operativizar una concepción como la señalada, implica trabajar por la descentralización del poder militar iraní. Esto, con el objetivo prioritario de proteger al pueblo y a la soberanía nacional de los ataques sostenidos que ha sufrido el país desde el triunfo mismo de la Revolución Islámica el año 1979. Al eliminar la existencia de un mando único y centralizado, se anula la posibilidad de que el enemigo destruya el núcleo del Estado o logre esa hipotética capitulación mediante un ataque selectivo a quienes detentan el poder en los diversos ámbitos: religioso, político y militar.

La descentralización y la autonomía regional han concretado la división administrativa del territorio iraní en 31 comandos provinciales del CGRI, donde cada provincia puede funcionar independientemente si así se requiere: con su propia cadena de mando. Arsenales predispuestos - misiles, drones, municiones entre otros - y planes preestablecidos pero dotados de amplio margen de acción de acuerdo con la realidad experimentada. La idea es que, ante la posibilidad de incomunicación con el mando central, las unidades locales pueden seguir combatiendo.

En un escenario de disparidad militar, la asimetría se justifica de forma soberana como la única vía justa y eficaz para equilibrar la balanza geopolítica y salvaguardar la integridad territorial del país. Así, se establece que el objetivo fundamental de esta estrategia asimétrica no es ganar batallas navales contra portaviones o submarinos nucleares o generar batallas aéreas contra bombarderos B2 y aviones F35.

No es ese el camino principal  trazado, me refiero a tratar de derribar esas aeronaves y sus misiles – por supuesto si existe la posibilidad hay que hacerlo como ha acontecido en múltiples oportunidades -  Pero, lo esencial es negarle al enemigo una guerra relámpago y arrastrarlo a una guerra de desgaste de tal forma que se le haga al enemigo, en lo económico, militar y políticamente insostenible una agresión prolongada, convirtiendo así la resistencia asimétrica en la garantía de su libre determinación. Los resultados de esta conducta han tenido resultados positivos y que han obligado al enemigo de la alianza imperial sionista a evaluar en profundidad esta doctrina.

Por ello, la manera de enfocar la guerra de defensa de Irán refiere el uso de minas submarinas, lanchas rápidas equipadas con misiles y torpedos antibuques. Situadas en puntos estratégicos del Estrecho de Ormuz que le permite a la nación persa el control de esta vía marítima, esencial para el comercio energético mundial. Unido a ataques selectivos a bases del enemigo e infraestructura crítica situadas en territorios, principalmente de las monarquías del Golfo Pérsico.

Una doctrina asimétrica diversa

Lo señalado es tremendamente importante desde el punto de vista de la influencia que esta guerra tiene en amplias esferas. El lanzamiento de misiles y aviones no tripulados a infraestructuras claves de los aliados de Washington, conforma lo que se ha denominado “una saturación económica” con efectos sobre tres pilares de las monarquías del golfo: turismo, petróleo, además de centros financieros y de transporte internacional. “Bastan unos pocos drones dirigidos a un aeropuerto internacional para paralizar el tránsito aéreo por semanas forzando a los aliados del gobierno estadounidense y del régimen israelí a sufrir un desgaste progresivo”

Sumemos la activación del eje de la resistencia - con años de preparación y coordinaciones – que implica:  frente a agresiones directas se expande el conflicto a diversos escenarios geográficos, permitiendo diluir la ventaja tecnológica del enemigo. Y, como eje de toda esta estrategia, el priorizar lo que denominamos las armas de denegación de acceso avanzado. Una línea que implica que Irán ha canalizado sus esfuerzos y recursos en el desarrollo tecnológico y masivo de aviones no tripulados y un sistema de misiles de crucero, balísticos e hipersónicos. Decisión y uso que le ha permitido tener una capacidad de respuesta rápida, masiva y sobre todo con costos muy inferiores a los sistemas de armas de los misiles del enemigo. 

Toda esta realidad ha sido reconocida, incluso, por centros de análisis de guerras como el Center for Strategic and International Studies (CSIS) de los Estados Unidos. El enemigo sionista a través del Institute for National Security Studies (INSS) – Israel y centros de estudios geopolíticos como el Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses (MP-IDSA) de la India. Cada uno de ellos, en sus análisis, da la razón a la idea ya establecida que Irán, frente a las agresiones sufridas, es capaz de mantener capacidades altamente resilientes en materia de uso de drones y misiles, entre otros mecanismos de una guerra de desgaste, sobre todo en lo militar y económico, que genera la desesperación de aquellos acostumbrados a imponer sus políticas en un chistar de dedos. (3)

Palabras que confirman oficialmente que la doctrina de defensa asimétrica es una política trabajada en profundidad y con hondas implicaciones estratégicas. Una escuela que recoge la experiencia de décadas de agresiones y políticas de máxima presión contra la Revolución Islámica. En lo mencionado, incluyo la defensa sagrada en la guerra impuesta con Irak entre 1980 a 1988 –impulsada y apoyada por las potencias occidentales para derrotar a la naciente revolución islámica–.

Como también la experiencia de aquellas invasiones a países vecinos de Irán como fue el caso de Afganistán y el propio Irak, durante dos décadas. Unido a la guerra de liberación del Líbano, que significó la expulsión del ejército sionista de aquel país el año 2000 y la guerra de los 33 días en el 2006 que representó una enorme derrota del ente sionista a manos del Movimiento de Resistencia Islámica del Líbano (Hezbolá). 

 

Pablo Jofré leal

Periodista. Analista internacional.

Articulo para HispanTV


1. Rahim Safavi señaló que trabajó junto con los entonces comandantes del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el almirante Ali Fadavi y el general de brigada Amir Ali Hayizade, así como con el entonces subcomandante en jefe del CGRI, el general Hosein Salami, para redactar un plan operativo de quince páginas.

2. La arquitectura militar y estratégica de la guerra abierta desde el 28 de febrero de 2026 confirma una asimetría fundamental: Irán ha estructurado sus medios para una guerra larga, duradera, fragmentada y asimétrica, mientras que Estados Unidos e Israel han concebido sus dispositivos —reservas, doctrinas, ritmo— para guerras cortas o de duración media, de muy alta intensidad, pero de duración limitada. https://legrandcontinent.eu/es/2026/03/27/la-primera-guerra-mundial-asimetrica-x/

3. Desde la perspectiva del enemigo sionista se reconoce que Irán y su liderazgo en el eje de resistencia emplea una doctrina basada en la “disuasión asimétrica” que le permite actuar y tener una gestión de defensa y ataque bajo los límites de guerra abierta total, imponiendo sus reglas de juego a sus enemigos. Con una línea de trabajo que denomina de modificación de vulnerabilidad que dispersa sus activos militares, utiliza con eficacia sus instalaciones subterráneas y descentraliza el mando central iraní, como también la cooperación con sus aliados regionales del eje de la resistencia, que permite la continuidad de las operaciones. https://www.youtube.com/watch?v=2IY71HXnAc8

Pablo Jofré Leal
Pablo Jofré Leal Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Asia Occidental y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de página WEB de análisis internacional ANÁLISIS GLOCAL www.analisisglocal.cl

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