Los expertos independientes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtieron que las restricciones impuestas por Washington sobre el suministro de petróleo hacia Cuba han intensificado las dificultades para garantizar el abastecimiento energético, afectando sectores esenciales como el transporte, la generación eléctrica y los servicios básicos.
Según indicaron, estas medidas forman parte de una estrategia de presión sostenida con el objetivo de provocar cambios políticos mediante el deterioro de las condiciones económicas internas.
La situación actual mantiene a la isla prácticamente paralizada, ya que desde principios de 2026 solo se ha permitido el ingreso de un buque con combustible.
El comunicado destaca que este cerco ilegal perturba gravemente la vida cotidiana y vulnera el disfrute de un amplio abanico de derechos humanos internacionales.
El decreto presidencial adoptado en enero agravó significativamente la escasez de carburante al calificar, de forma injustificada, a la nación caribeña como una amenaza extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos.
Esta medida coercitiva unilateral ha llevado a los servicios públicos esenciales al borde del colapso, afectando la estabilidad social de toda la región.
En el sector sanitario el sistema de salud cubano arrastra un retraso alarmante de más de 96 mil intervenciones quirúrgicas durante los primeros meses del año. Los firmantes denunciaron que miles de menores de edad y lactantes se encuentran afectados por la interrupción forzosa de los programas nacionales de vacunación.
La falta de energía necesaria para el funcionamiento de los servicios esenciales atenta directamente contra los derechos básicos a la alimentación y el acceso al agua potable.
Los especialistas recalcaron que las sanciones estadounidenses ignoran el impacto devastador que generan sobre la salud y el saneamiento de millones de ciudadanos civiles.
Finalmente, los expertos del Consejo de Derechos Humanos instaron a reconsiderar estas políticas que privan a la población de los recursos energéticos mínimos para una vida digna. El respeto a la soberanía y la protección de los derechos sociales deben prevalecer sobre cualquier estrategia de presión política externa en el contexto internacional.
Las nuevas sanciones son una extensión de las que el mandatario estadounidense anunció a finales de enero, cuando impuso un bloqueo petrolero a Cuba, y amenazó con imponer aranceles adicionales a los países que directa o indirectamente suministren combustible a la Isla.
Durante más de seis décadas, Cuba ha sido objeto de sanciones estadounidenses inhumanas, en flagrante violación de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.
Tras el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la toma del control del petróleo de este país, Trump ha hablado de tomar medidas contra Cuba. Ha sugerido que La Habana debería llegar a un acuerdo con Washington sino será invadida, para ello ha aumentado la presión sobre la isla, dejándola sin combustible.
El presidente estadounidense, firmó el 1 de mayo una orden ejecutiva para intensificar las sanciones contra la isla. Además, el inquilino de la Casa Blanca amagó con “tomar el control de Cuba” una vez que concluyan la guerra contra Irán.
Los líderes cubanos han rechazado por completo las amenazas, y el presidente Díaz-Canel ha repudiado cualquier rendición ante Washington. “No hay rendición ni capitulación posible, ni ningún tipo de entendimiento basado en la coerción o la intimidación”, aseveró el mandatario cubano.
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