En la capital, Teherán se celebró una gran ceremonia de conmemoración. Cientos de ciudadanos, junto a altos funcionarios políticos, comandantes militares y personalidades de diversos sectores, acudieron al lugar para expresar su profundo respeto y reafirmar su compromiso con el camino de la resistencia frente a las agresiones externas.
Ali Lariyani dedicó más de cuatro décadas de su vida al servicio de la Revolución Islámica y de la nación iraní. El 15 de marzo él y su hijo fueron asesinados en una agresión durante la guerra impuesta de Estados Unidos y el régimen sionista.
Con esta ceremonia, la República Islámica de Irán reafirma una vez más que la sangre de sus mártires no será en vano. El pueblo continúa firme en su camino hacia la independencia, y la dignidad nacional frente a las conspiraciones de sus enemigos.
Nargues Fallah, Teherán
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