• Militares chinos enarbolan su bandera en una maniobra militar.
Publicada: martes, 23 de abril de 2019 21:29
Actualizada: miércoles, 24 de abril de 2019 1:49

China se vale de satélites estadounidenses para ‘reforzar su poder policial y militar’ en zonas disputadas del mar de la China Meridional.

De acuerdo con un artículo publicado este martes por el rotativo estadounidense The Wall Street Journal (WSJ), el gigante asiático está empleando nueve satélites fabricados por compañías norteamericanas a pesar de la prohibición de exportar satélites de EE.UU. a China.

China usa dichos satélites para conectar a los militares en las áreas disputadas del mar de la China Meridional, mejorar a las fuerzas de seguridad ante los disturbios sociales y asegurarse de que los mensajes emitidos por las autoridades se difunden por todo el país.

El medio también informó de que la empresa estadounidense Boeing está fabricando un nuevo satélite que podría sumarse a esta red de comunicaciones, y que, de acuerdo con el periódico, se usa para algo más que fines civiles y constituye un desafío para Washington.

“Además de los usos civiles, el sistema de navegación podría ser empleado por China en un eventual conflicto, por ejemplo, para servir de guía de misiles a sus blancos”, señala el diario.

The Wall Street Journal recuerda que, si bien la ley de EE.UU. prohíbe a las compañías estadounidenses exportar tecnología de satélites de comunicaciones, esta no regula el uso del ancho de banda, “lo que permite a China, esencialmente, alquilar la capacidad de los satélites fabricados en EE.UU. que tiene prohibido comprar”.

Además de los usos civiles, el sistema de navegación podría ser empleado por China en un eventual conflicto, por ejemplo, para servir de guía de misiles a sus blancos”, explica el diario estadounidense The Wall Street Journal sobre el uso de China de satélites estadounidenses para ‘reforzar su poder policial y militar’.

 

China emplea estos satélites con fines militares y de seguridad por medio de la empresa AisaSat, con sede en Hong Kong y controlada en un 75 % por la empresa estadounidense Carlyle y el grupo chino Citic.

De hecho, la prohibición norteamericana no afecta a la semiautónoma Hong Kong, por lo que las empresas estadounidenses tienen luz verde para vender sus satélites a esta compañía chino-estadounidense.

La transferencia de tecnología de satélite a China se produce cuando Washington y Pekín viven momentos de particular tensión debido a la guerra comercial lanzada por la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, contra China y la polémica por la soberanía del mar de la China Meridional.

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