Aunque valoraron el anuncio, organizaciones mantuvieron sus críticas a la inacción del gobierno respecto al genocidio en Gaza y a las demandas sociales internas.
Tras 20 meses de genocidio y de movilizaciones, el presidente chileno hizo un anuncio: enviará un proyecto de ley para prohibir las importaciones desde Israel e instruirá a las Fuerzas Armadas a diversificar sus adquisiciones para no depender de la entidad sionista.
Ruptura de relaciones que no ha sido anunciada, mientras se mantiene la incertidumbre sobre cómo se llevará adelante el plan para diversificar la dependencia en defensa, y sobre si se cuenta con los votos en el Congreso para aprobar el proyecto de ley, a pocos meses del fin del gobierno.
En el plano interno, a un día de la cuenta pública, siguen las protestas por demandas sociales.
Es que, aunque el presidente destacó logros en materia de vivienda, seguridad y educación, las promesas hechas en campaña apuntaban más alto.
En pensiones, por ejemplo, una reforma que fue resistida por consolidar a las aseguradoras privadas. Las organizaciones también cuestionan el incumplimiento de la promesa de ser un gobierno ecologista.
El cierre de la cárcel especial para violadores de derechos humanos fue otro de los anuncios realizados en su última cuenta pública, mientras las víctimas de la represión estatal en el estallido social siguen denunciando abandono.
Beatriz Michell, Santiago de Chile.
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