• El presidente de Brasil, Michel Temer, ofrece una conferencia de prensa en el marco de la Cumbre de Líderes del G20 en Hangzhou, 4 de septiembre 2016.
Publicada: martes, 6 de septiembre de 2016 2:06
Actualizada: martes, 6 de septiembre de 2016 6:26

El nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, causa indignación en su país al comprar zapatos en China, el principal competidor de la industria del calzado brasileño.

La fotografía del recién confirmado presidente de Brasil comprando zapatos de cuero de la marca Satchi por un valor de $US 120 en una tienda en la ciudad china de Hangzhou, donde se llevó a cabo la Cumbre del G20,se hizo viral en las redes sociales, aunque no fue bien recibida.

La foto causó polémica especialmente dentro del círculo de fabricantes de calzado, quienes afirmaron el lunes que "le regalarán zapatos al mandatario para que no vuelva a necesitar hacer compras en China, como hizo durante su viaje (…)”, según declaraciones del presidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de Calzados de Brasil (Abicalzados), Heitor Klein.

Le regalarán zapatos al mandatario para que no vuelva a necesitar hacer compras en China, como hizo durante su viaje (…)”, declaró el presidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de Calzados de Brasil (Abicalzados), Heitor Klein.

El hecho de que la compra se produjese en China levantó polvareda entre la oposición al nuevo Gobierno, aunque Abicalzados asegura que los fabricantes no se sienten contrariados y recalca que no pretende censurar al jefe de Estado.

Brasil aplica un arancel especial a los zapatos chinos desde 2009 como una medida de protección contra la supuesta competencia desleal del gigante asiático, al que acusa de vender por debajo del precio de coste, convirtiéndose así en el principal competidor del calzado brasileño.

El presidente de Brasil, Michel Temer compra unos zapatos de cuero chinos, en la foto es ayudado por una vendedora.

 

Temer explicó el domingo que tuvo que hacer la compra porque se le rompió el único par de zapatos que había llevado al viaje. “Mis zapatos se rompieron en un salto y tuve que comprar otros”, explicó en conferencia de prensa.

Al margen de la polémica, los empresarios del sector esperan del Gobierno "un compromiso con los empleos" que se traduzca en medidas para mejorar la competitividad del calzado brasileño.

El presidente de Brasil, Michel Temer mientras realiza la compra de unos zapatos chinos.

 

Según Klein, el calzado brasileño es competitivo "hasta la puerta de la fábrica", pero después se encarece de "sobremanera" con la alta carga tributaria, los costes laborales y una logística poco eficiente.

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