• La policía antidisturbios de Baréin dispara gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes en la ciudad de Manamá, 28 mayo de 2014.
Publicada: lunes, 13 de febrero de 2017 21:51
Actualizada: martes, 14 de febrero de 2017 1:49

Al menos 60 fuerzas especiales del régimen israelí equipados con armas antidisturbios han llegado este lunes a Baréin.

A un día del inicio del sexto aniversario del levantamiento popular en Baréin, un grupo de 60 soldados de las fuerzas especiales de Israel, con armas antidisturbios, ha arribado al Aeropuerto de Manamá, ha informado este lunes el portal Web Mepanorama, citando una fuente de seguridad bareiní.

La fuente consultada ha explicado que varios coches pertenecientes al Ministerio del Interior de Baréin han trasladado a los militares israelíes a un lugar desconocido.

Mañana martes, se cumplirán seis años desde que los bareiníes iniciaron una serie de manifestaciones casi diarias contra la monarquía de los Al Jalifa, para reclamar, entre otros, el fin del monopolio del poder, la instauración de un sistema constitucional y un Poder Judicial independiente.

 

En declaraciones al portal Web The Times of Israel, el ministro de cooperación regional israelí, Tzachi Hanegbi, destacó las estrechas relaciones económicas entre el régimen de Tel Aviv y Manamá y afirmó que el ejército israelí entrena a la policía antidisturbios del régimen Al Jalifa.

Hanegbi también reveló que el régimen israelí ha ofrecido asistencia médica al rey de Baréin, Hamad bin Isa Al Jalifa, y a su familia tanto en Manamá como en Tel Aviv.

Según documentos difundidos por Wikileaks, el rey bareiní confirmó durante una reunión con altos cargos israelíes que su país coopera con el Mossad (servicio de inteligencia israelí) y que pretende expandir los lazos con el régimen de Tel Aviv en otros ámbitos.

Además, Al Jalifa emitió en su momento órdenes para eliminar el uso de las denominaciones “entidad sionista” y “enemigo” en comunicados e informes oficiales de Baréin sobre el régimen de Israel.

El régimen de Al Jalifa aplica una política de exclusión a la activa mayoría chií, algo que ha sido determinante en el estallido, en 2011, de las manifestaciones a favor de la democracia.

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