“Afirmar que la pena de muerte en Arabia Saudí se lleva a cabo en nombre de la justicia y de conformidad con el derecho internacional no puede estar más alejado de la verdad. En vez de defender el atroz historial del país, las autoridades de Arabia Saudí deberían establecer con urgencia una moratoria oficial de las ejecuciones y aplicar las normas internacionales sobre juicios justos en todas las causas penales”, ha solicitado este martes el director en funciones del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de AI, Said Boumedouha.
Afirmar que la pena de muerte en Arabia Saudí se lleva a cabo en nombre de la justicia y de conformidad con el derecho internacional no puede estar más alejado de la verdad. En vez de defender el atroz historial del país, las autoridades de Arabia Saudí deberían establecer con urgencia una moratoria oficial de las ejecuciones y aplicar las normas internacionales sobre juicios justos en todas los casusas penales”, ha solicitado Said Boumedouha.
El país árabe ha ejecutado a al menos 2208 personas en las tres últimas décadas, entre ellas 102 fueron ejecutadas durante los seis primeros meses de este año en curso, según un informe de AI, titulado ‘Matar en nombre de la justicia: La pena de muerte en Arabia Saudí’, en el que se ha estudiado las “imperfecciones” del sistema judicial saudí.
De acuerdo con el texto, al menos 90 personas tuvieron el mismo destino durante el primer semestre del 2014, lo que equivale a una ejecución cada dos días, la mayoría por decapitación. En esta línea, ha precisado que entre los ajusticiados figuraban menores y personas con discapacidad mental, para quienes está prohibido este castigo.
A este sistema, según el organismo, le falta un código penal, y deja la definición de los delitos y los castigos a la interpretación de los jueces, quienes por contar con un poder discrecional, emiten juicios absolutamente "arbitrarios", explica AI.
“El defectuoso sistema de justicia de Arabia Saudí facilita las ejecuciones judiciales a gran escala. En muchos casos se niega a los acusados el acceso a un abogado, y en algunos se los condena sobre la base de confesiones obtenidas mediante tortura u otros malos tratos en una flagrante injusticia”, ha criticado Boumedouha.
El defectuoso sistema de justicia de Arabia Saudí facilita las ejecuciones judiciales a gran escala. En muchos casos se niega a los acusados el acceso a un abogado, y en algunos se los condena sobre la base de confesiones obtenidas mediante tortura u otros malos tratos en una flagrante injusticia”, critica Boumedouha.

Arabia Saudí cuenta con una de las tasas más altas de ejecuciones a nivel mundial, y en su mayoría se aplica por decapitación con sable, lo que habitualmente provoca las críticas de las organizaciones internacionales de los derechos humanos.
Después de ascenso al poder del rey saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, tras la muerte en enero de Abdalá bin Abdelaziz, y con el aumento de las actividades de los activistas prodemocráticos en este país árabe, el número de ejecuciones en el país se ha incrementado drásticamente, hecho que ha alarmado a las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
El pasado 1 de mayo, AI volvió a denunciar el sombrío historial de Arabia Saudí con respecto a los derechos humanos, destacando que pese al cambio de monarca, todavía continúan las violaciones generalizadas.
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