• El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante un encuentro con campesinos y pescadores del Gran Polo Patriótico (GPP) en el estado occidental de Portuguesa. 26 de noviembre de 2105
Publicada: viernes, 27 de noviembre de 2015 3:36
Actualizada: sábado, 28 de noviembre de 2015 5:56

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha criticado que la derecha venezolana paga entre 30 mil y 50 mil dólares a infiltrados para provocar violencia en víspera de las legislativas del 6 de diciembre.

“La derecha venezolana está pagando entre 30 mil y 50 mil dólares para comprar a las personas y hacerlas pasar por simpatizantes de la Revolución Bolivariana, los obligan a utilizar símbolos y franelas del chavismo para vincularlos con actos violentos y así acusar al jefe de Estado como responsable”, ha denunciado este jueves durante un encuentro con campesinos y pescadores del Gran Polo Patriótico (GPP) en el estado occidental de Portuguesa.

La derecha venezolana está pagando entre 30 mil y 50 mil dólares para comprar a las personas y hacerlas pasar por simpatizantes de la Revolución Bolivariana, los obligan a utilizar símbolos y franelas del chavismo para vincularlos con actos violentos y así acusar al jefe de Estado como responsable”, ha denunciado el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

En este sentido ha subrayado que la oposición al aplicar estas acciones antidemocráticas busca decir a la nación bolivariana que Maduro ordena asesinar a la gente venezolana.

Asimismo ha recordado que en abril de 2002, la derecha utilizó la misma estrategia para llevar a cabo el fallido golpe de Estado contra el difunto presidente de Venezuela, Hugo Chávez. “Esos actos se parecen mucho al 11 de abril cuando la derecha contrató a francotiradores y mató a su propia gente”, ha lamentado el mandatario. 

Los opositores derechistas culparon a Chávez “de sus muertos” a fin de justificar el golpe de Estado, ha dicho para luego agregar que “el objetivo del 11 de abril de 2002 era matar a Hugo Chávez en Miraflores (sede presidencial)”.

Elementos afiliados con la derecha venezolana durante los disturbios del 11 de abril de 2002.

 

Por ello, el jefe del Ejecutivo venezolano, ha exigido “la máxima moral, liderazgo y cohesión, en la unión cívico-militar para defender la paz y la independencia” en el país sudamericano y se ha mostrado optimista de que el pueblo con “unión y disciplina” logrará la victoria en la lucha contra los complots de la derecha.

En otra parte de sus declaraciones, ha vuelto a criticar las acciones injerencistas de Washington en los asuntos internos de su país y ha asegurado que no permitirá "que ningún país del mundo venga a debilitar la democracia protagónica y participativa que caracteriza al pueblo venezolano”.

En reiteradas ocasiones, las autoridades venezolanas han advertido sobre las acciones de la extrema derecha para desestabilizar al país en vísperas de los comicios legislativos.

En este sentido, a principios de agosto, la Cancillería venezolana rechazó enérgicamente las declaraciones “injerencistas” de un portavoz estadounidense sobre las elecciones del 6 de diciembre.

El funcionario del Departamento de EE.UU., Mark C. Toner, dijo que el Gobierno estadounidense “ve con preocupación los informes de recientes decisiones del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano y la Contraloría General” para inhabilitar a los dirigentes de la oposición de cara a las elecciones.

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