En un comunicado publicado este domingo, el IVSS ha asegurado que el ataque estadounidense contra Venezuela, que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro, tuvo como blanco “almacenes donde se guardan insumos y equipos para los pacientes renales”.
Conforme a la nota, el ataque apuntó “bienes destinados a la protección de la salud” “de carácter vital” para los pacientes, por lo que quedó en evidencia el “carácter terrorista del Gobierno de Estados Unidos”.
Al responsabilizar “al Gobierno de Estados Unidos y a sus cómplices” por las consecuencias que este bombardeo pueda tener en la salud de los ciudadanos venezolanos, el IVSS ha reiterado su compromiso de “continuar prestando el servicio de salud a todos los venezolanos” a pesar de lo ocurrido.
En este contexto, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, ha denunciado esta jornada que durante la agresión militar de Washington contra Caracas, fueron asesinados “a sangre fría” gran parte del equipo de seguridad presidencial, soldados y ciudadanos inocentes.
Asimismo, el rotativo estadounidense New York Times ha reportado que la agresión estadounidense contra Venezuela ha dejado al menos 40 personas muertas, incluidos militares y civiles.
El estado La Guaira, en el centro-norte de Venezuela, fue una de las regiones más afectadas por los bombardeos ejecutados por Estados Unidos en la madrugada del sábado, durante los cuales el presidente Nicolás Maduro y su esposa fueron secuestrados, sacados de Venezuela y llevados a Nueva York.
Tras esta agresión, el presidente de EE.UU, Donald Trump, declaró que asumirá el control de Venezuela; mientras, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, defendió que la operación militar permitirá a Washington acceder a la “riqueza y los recursos adicionales” del país bolivariano.
La agresión militar estadounidense ha desatado un aluvión de críticas y condenas a nivel internacional, desde las Naciones Unidas que han advertido que el ataque constituye “un precedente peligroso”, hasta Irán, Rusia, China y muchos países latinoamericanos que han considerado el secuestro de Maduro como un acto de terrorismo de Estado, enfatizando que Venezuela “tiene el derecho a decidir su propio destino sin ninguna intervención destructiva”.
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