• El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, saluda en un acto en la avenida estambuliota de Istiklal, 12 de mayo de 2019. (Foto: AFP/Presidencia turca)
Publicada: sábado, 18 de mayo de 2019 23:38
Actualizada: domingo, 19 de mayo de 2019 1:48

El presidente de Turquía da por cerrada la compra del sistema antiaéreo ruso S-400 y anuncia que Ankara colaborará con Moscú en la producción del S-500.

“(Los Estados Unidos) están ahora pasándose la pelota por el centro del campo, dando muestras de resistencia. Pero, tarde o temprano, recibiremos los F-35. Que no los entreguen no es una opción”, ha dicho este sábado Recep Tayyip Erdogan, citado por el diario estambulí Daily Sabah.

El mandatario restaba así importancia a las amenazas estadounidenses con expulsar a Ankara del programa de producción del costosísimo caza polivalente Lockheed Martin F-35 Lightning II por estimar “profundamente problemática” su intención de adquirir el sistema ruso.

En un programa de preguntas y respuestas con estudiantes universitarios celebrado en Estambul, Erdogan ha dicho que, una vez realizados análisis técnicos, Turquía ha llegado a la conclusión de que no existen tales problemas con el sistema ruso, del que ha subrayado que es “de defensa, no de ataque”.

Por lo tanto, ha adelantado el jefe de Estado, la entrega del S-400 comenzará el próximo mes de julio o antes, y después vendrá la generación posterior de los S-500, que será el resultado de “una producción conjunta”.

(Los Estados Unidos) están ahora pasándose la pelota por el centro del campo, dando muestras de resistencia. Pero, tarde o temprano, recibiremos los F-35. Que no los entreguen no es una opción”, ha dicho el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, sobre las amenazas estadounidenses en caso de adquirir el sistema antiaéreo ruso S-400.

 

Según Washington, los S-400 no son compatibles con las defensas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por lo que su adquisición por Turquía —miembro de la Alianza— comprometería la seguridad del bloque militar occidental.

El mes pasado, Erdogan recalcó en una reunión en el Kremlin con su homólogo ruso, Vladimir Putin, que ningún Gobierno puede obligar a Turquía a renunciar a las baterías antiaéreas rusas, cuya compra es “un derecho soberano” de su país.

Ante la posibilidad de que Washington excluya a Ankara del programa de los F-35, el Gobierno ruso se ha dicho dispuesto por otra parte a vender a Turquía sus propios cazas Sujói Su-57, aviones de quinta generación alabados por el propio Putin como “el mejor avión del mundo”.

El S-500, en su última fase de producción según se supo en abril, estará operativo en las Fuerzas Armadas rusas el año que viene, según las previsiones de Moscú, y ha sido elogiado en medios de prensa norteamericanos que estiman que “neutraliza las armas ofensivas estadounidenses y supera a todos los sistemas antiaéreos y antimisiles de EE.UU.”.

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