• Enfermeros trabajan en la sala de cólera del hospital Al-Rahma en la ciudad de Darkoush, Siria, 5 de noviembre de 2022. (Foto: Getty Images)
Publicada: lunes, 7 de noviembre de 2022 15:45

La organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) acusa a Turquía de agravar la crisis de agua durante brote de cólera en Siria.

A través de un comunicado emitido este lunes, HRW ha acusado al Gobierno turco de seguir exacerbando la grave crisis de agua que golpea a Siria en los últimos años y que se cree ha contribuido al estallido de un brote de cólera con más de 24 000 casos sospechosos registrados desde mediados de septiembre pasado.

“Las autoridades turcas han fracasado a la hora de garantizar un caudal adecuado a la parte del río Éufrates controlada por Siria y un suministro de agua consistente de la estación de Aluk, fuente fundamental ubicada en un área bajo su control en el norte de Siria, hacia zonas en manos de las fuerzas lideradas por kurdos”, se lee en el texto.

En efecto, la nota reza que uno de los principales factores de la escasez son los “peligrosamente bajos niveles de agua” que trae el río Éufrates cuando fluye hacia el territorio sirio desde Turquía, una fuente de la que dependen unos cinco millones de personas en el país árabe.

 

Según el comunicado, la bajada del caudal no sólo afecta al acceso al agua, clave para mantener las medidas higiénicas recomendadas en medio del brote de cólera, sino que también eleva la “concentración de contaminantes” en ella, con los consecuentes efectos en la propagación de dicha enfermedad.

Tal y como ha alertado Adam Coogle, el subdirector de HRW para Asia Occidental, “este devastador brote de cólera no será la última enfermedad transmitida por el agua que golpee a Siria, a no ser que se atajen de forma inmediata los graves problemas hídricos (...) Turquía puede y debe dejar de agravar la crisis de agua en Siria ya mismo”.

Diferentes organizaciones humanitarias sirias e internacionales han repudiado en reiteradas ocasiones que el corte de agua a los civiles constituye un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad, según el derecho internacional, incluidos los convenios de Ginebra, que se aplican en tiempos de conflictos armados y buscan proteger a las personas que no participan en las hostilidades.

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