• Un niño sirio desplazado en la ciudad de Ras al-Ain, en Al-Hasaka, noreste de Siria, 16 de abril de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: miércoles, 16 de diciembre de 2020 16:41
Actualizada: miércoles, 16 de diciembre de 2020 18:02

El Gobierno de Damasco denuncia los “crímenes de guerra” que comete Turquía contra civiles sirios, al cortarles agua en la provincia nororiental de Al-Hasaka.

Expresamos nuestra denuncia y condena por el continuo y atroz crimen cometido por la ocupación turca que corta el suministro de agua a la planta de Aluk, considerada la principal fuente de suministro de agua potable a más de un millón de personas en la provincia de Al-Hasaka”, ha señalado el presidente del Parlamento de Siria, Hamuda Yusuf Sabaq.

En una carta publicada este miércoles y dirigida a Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y a más de 30 parlamentos y asociaciones regionales, Sabaq ha denunciado que desde que Turquía ocupó Ras al-Ain, en Al-Hasaka, donde se encuentra la planta de Aluk, ha cortado, en 17 ocasiones, el suministro de agua potable a los sirios.

Al respecto, el funcionario advierte que Ankara utiliza el agua como “arma de guerra” contra los civiles sirios para lograr sus objetivos políticos y militares, sin tener en cuenta las necesidades humanitarias mínimas de los lugareños de esta zona.

 

Tal medida, prosigue, se considera un crimen de guerra y una flagrante violación de todos los pactos, convenciones y normas internacionales. “Estas prácticas inmorales e inhumanas contradicen escandalosamente los principios y objetivos de la ONU y las disposiciones del derecho internacional, así como las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad”, agrega.

Ante tal situación, Sabaq pide a los representantes de los Estados miembros de la ONU y a los jefes de parlamentos y asociaciones regionales que condenen la agresión y ocupación turca del territorio sirio y presionen a Ankara para que ponga fin a sus crímenes contra el pueblo sirio.

La acción de Turquía tiene lugar en medio de los temores a la propagación del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19. Repudiando los crímenes de Ankara, el presidente sirio, Bashar al-Asad, ha defendido en múltiples ocasiones el derecho inalienable de Damasco de recuperar el control de cada centímetro del país de toda fuerza invasora y ocupante.

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