• Expatriados sirios residentes en EEUU protestan contra sanciones ilegales impuestas contra de su país. Pensilvania, 16 de junio de 2020. (Foto: SANA)
Publicada: miércoles, 17 de junio de 2020 6:04

Expatriados sirios residentes en Estados Unidos han tachado la llamada “Ley César” como una guerra económica que “representa una forma de racismo político”.

“Estaremos con nuestra gente en Siria, quienes están lidiando una guerra feroz dirigida por el Gobierno de Estados Unidos”, indican mediante una carta, enviada este martes al presidente estadounidense Donald Trump.

Tras reiterar su apoyo y solidaridad con su patria madre, exigieron también el cese de la guerra económica contra Siria a través de robar su riqueza y petróleo, así como incendiar los campos de trigo de la gente, subrayando que esto solo aumentará el sufrimiento del pueblo sirio.

Por otra parte, el representante permanente sirio ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Bashar al-Yafari, afirmó el mismo martes en una videoconferencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) que las políticas de bloqueo y la imposición de medidas económicas coercitivas unilaterales han sido y siguen siendo parte de las ciegas políticas convencionales de Occidente y la otra cara del terrorismo que derramó la sangre de los sirios y destruyó sus logros.

 

En esta sesión, dedicada a debatir la situación en Siria, el diplomático agregó que tales actitudes de Estados Unidos, que se muestra preocupado por la situación humanitaria del pueblo sirio y al mismo tiempo, prende fuego a miles de hectáreas de campos de trigo, roba cinco millones de cabezas de ganado, y se enorgullece de “desintegrar Siria” y debilitar el valor de su moneda e impone medidas económicas forzadas destinadas a ahogar al pueblo sirio, serían síntomas de “esquizofrenia política” de la Administración de Trump.

Las sanciones occidentales y estadounidenses, aplicadas desde el comienzo de la crisis, han obstaculizado el acceso del país a sus necesidades del petróleo, medicamentos y productos alimenticios, lo que conllevó a un incremento de más del 50 % de todas las necesidades del pueblo sirio.

La “Ley César” es la nueva versión de estas medidas coercitivas y se considera la más severa contra un pueblo que sufre desde más de ocho años, una guerra catastrófica a todos los niveles, y no controla una parte importante de sus recursos y riquezas naturales.

Además, autoriza la imposición de sanciones adicionales al presidente sirio, Bashar al-Asad, y a los altos dirigentes de este país, así como a las entidades financieras sirias y sus colaboradores extranjeros.

Desde Siria, la nación afirma que la Ley César, al igual de todas las sanciones anteriores impuestas sobre Siria, jamás logrará romper su la voluntad ni cambiar sus principios, pese a las consecuencias. El presidente Bashar al-Asad, a su vez, calificó de “injustas” e “ilegales” las sanciones occidentales contra su país, que privan a los sirios de sus derechos básicos.

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