• El presidente chino, Xi Jinping (izq.), saluda a su par ruso, Vladimir Putin, en un encuentro en Moscú, 5 de junio de 2019. (Foto: Xinhua)
Publicada: sábado, 17 de julio de 2021 15:53

Presidente de la Duma rusa afirma que Rusia y China apoyan el policentrismo y creen que el mundo no debería ser unipolar; mientras, el Occidente piensa al revés.

Lo más importante que une a nuestros países [Rusia y China] es que creemos que el mundo no debe ser unipolar”, escribió el viernes el presidente de la Duma rusa (Cámara Baja del Parlamento ruso), Vyacheslav Viktorovich Volodin, en su canal de Telegram, con motivo del vigésimo aniversario del Tratado Sino-Ruso de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa.

Al subrayar que ambos países defienden constantemente “las ideas vinculadas al policentrismo”, aseguró que los lazos entre Moscú y Pekín constituyen un nuevo tipo de relaciones entre dos superpotencias, pues se basan en los principios de igualdad respetando la legislación nacional, las tradiciones y los distintos sistemas políticos.

De igual modo, hizo hincapié en que EE.UU. y varios otros países occidentales buscan obstaculizar el desarrollo de los nexos entre Rusia y China, e intentan construir un mundo unipolar, para luego añadir que, a fin de llegar a su objetivo, “violan regularmente las normas del derecho internacional e interfieren en los asuntos soberanos” de otras naciones.

 

Enfatizando el papel destacado del diálogo en la conformación de relaciones constructivas, agregó que el Occidente tiene “ambiciones imperiales en lugar de igualdad y justicia, presión en lugar de diálogo”.

Volodin añadió que los lazos entre Rusia y China, que trabajan “en términos de beneficio mutuo e interés de sus países y el desarrollo de sus Estados”, pueden servir como ejemplo para todo el mundo.

Rusia y China, siendo ambas dos superpotencias nucleares y militares, desde hace mucho tiempo han venido defendiendo un mundo multipolar en aras de preservar la estabilidad y la seguridad de todas las naciones del globo.

En contraposición a esta postura, se haya la amparada por un EE.UU., que, en busca de ampliar sus horizontes hegemónicos para sus réditos geopolíticos, no duda en intervenir militar y punitivamente en otras naciones, sin importarle en lo más mínimo las consecuencias que enfrentarían estas poblaciones.

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