• Una caravana armada de los integrantes del grupo extremista EIIL (Daesh, en árabe) avanza por una carretera en el este de Libia.
Publicada: jueves, 28 de febrero de 2019 10:54
Actualizada: viernes, 1 de marzo de 2019 1:16

El embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, avisó que Libia está convirtiéndose en un feudo de extremistas y terroristas procedentes de Oriente Medio.

“A los países de la región (africana) vuelven los terroristas de Irak, Siria y Afganistán, y Libia se convierte en una plataforma para sus actividades”, alertó el miércoles el representante ruso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en declaraciones durante debates abiertos sobre el tráfico de armas en África.

Nebenzia denunció que, después de la agresión militar de Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en 2011 a Libia, el país africano “se convirtió en un refugio para todos los terroristas” de todos los rincones del mundo.

El diplomático ruso, asimismo, hizo hincapié en la necesidad de que la comunidad internacional aúne esfuerzos para frustrar las crecientes actividades terroristas en todo el continente de África.

En esta tesitura, Nebenzia expresó la disposición de Moscú de apoyar los esfuerzos de la Unión Africana (UA) para aumentar su participación en la solución de la situación en Libia, y descartó que Rusia estuviese interesada en organizar, junto con la ONU, “una conferencia internacional para la reconciliación en Libia”.

A los países de la región (africana) vuelven los terroristas de Irak, Siria y Afganistán, y Libia se convierte en una plataforma para sus actividades”, alertó el representante ruso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Vasili Nebenzia, en declaraciones en debates abiertos sobre el tráfico de armas en África.

 

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN derrocó militarmente al dictador Muamar Gadafi. En 2014, la crisis en este país africano entró en una nueva fase, derivada de dos gobiernos paralelos carentes de legitimidad democrática, cada uno apoyado por distintas milicias y con sedes, uno en el este y otro en el oeste del país. 

El Ejército de Liberación Nacional libio, al mando del mariscal Jalifa Haftar, actúa en el este del país y se niega a reconocer al Gobierno de Unidad Nacional, de Fayez al-Sarraj, establecido en Trípoli y reconocido por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU).

La división política ha sido aprovechada de un lado por diferentes países extranjeros y varios grupos terroristas como EIIL (Daesh, en árabe) para asentarse en el país y de otro por las mafias dedicadas al tráfico de armas, combustible, alimentos y personas para dominar la arruinada economía nacional.

De otro lado, el periódico árabe Rai Al-Youm reveló en enero de 2018 un acuerdo secreto alcanzado por EE.UU. y varios países árabes del Oriente Medio para el traslado de miles de terroristas de Daesh y Al-Qaeda y de otras células extremistas desde Irak, Siria y El Líbano a Libia.

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