En vigor desde los atentados terroristas que golpearon París, capital de Francia, en noviembre de 2015, el estado de emergencia ha sido renovado sucesivamente por el anterior presidente, François Hollande, y por Emmanuel Macron. Los franceses han salido a las calles este martes para mostrar su rechazo a una medida que amenaza el ejercicio de los derechos humanos, según asociaciones como Amnistía Internacional (AI).
Los manifestantes denuncian la intención de Macron de incluir algunos elementos del estado de emergencia en el derecho ordinario. El presidente quiere hacer estas reformas en septiembre, ya que la medida ha sido recientemente prolongada hasta noviembre.
El estado de emergencia concede amplios poderes al Ministerio del Interior y a los prefectos, como la posibilidad de hacer registros bajo simples sospechas o prohibir a personas sospechosas salir de sus casas. Todo ello sin la intervención de un juez.
Estos ciudadanos franceses han mostrado su rechazo a un estado de excepción que perciben como ineficaz contra los atentados terroristas, unas medidas de emergencia que el Estado no ha dudado en utilizar contra manifestaciones y movimientos sociales.
David Asta, París.
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