La opositora venezolana María Corina Machado entregó el viernes al mandatario de EE.UU., Donald Trump, la medalla del Nobel de la Paz que le fue otorgada en diciembre del año pasado; el mundo reaccionó con ira.
Por su parte, Trump consideró el obsequio como un “maravilloso gesto de respeto mutuo”.
Mientras tanto, en Noruega, el periodista de la cadena de radiodifusión pública NRK, Sigurd Falkenberg Mikkelsen, describió la decisión de Machado como “un golpe bajo indigno”, mientras comentó que, en su país, la gente lo ve como un acto “vergonzoso, patético, inaudito, irrespetuoso, absurdo, sin sentido”.
“Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de laureado con el Premio Nobel de la Paz no”, así criticó el Comité Nobel, enfatizando que el premio “no puede ser revocado, compartido ni transferido a otros”.
Entretanto, la analista política y exsecretaria de Estado del Ministerio de Exteriores noruego Janne Haaland Matlary subrayó que lo ocurrido “es totalmente inaudito” y “muestra una falta de respeto hacia el Comité Nobel y el valor del premio”.
“Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos e importantes del mundo”, dijo, a su vez, el exalcalde de Oslo, Raymond Johansen, en redes sociales.
Al respecto, el líder del Partido de Centro, Trygve Slagsvold Vedum, repudió a Trump ratificándole como “un clásico fanfarrón que se adorna con los méritos y el trabajo de otros”.
En otra perspectiva, el profesor de la Universidad de Bergen, Leiv Marsteintredet, opinó que el propósito de Machado era ganarse el favor del inquilino de la Casa Blanca.
“Machado y sus partidarios probablemente pensaron que esto era algo que Trump apreciaría y que, tal vez, podría ser lo que le llevara a expresar un apoyo más firme a la oposición que el que mostró al día siguiente de que derrocaran a Nicolás Maduro”, señaló Marsteintredet en referencia al ataque ilegal de Estados Unidos a Venezuela para secuestrar al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Después del ataque mortal estadounidense del 3 de enero de 2026 ordenado por Trump, este último no respaldó a Machado para ser presidenta de Venezuela, sosteniendo que “ella no tiene el apoyo interno ni el respeto dentro del país”.
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