El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, en declaraciones realizadas en el santuario del fundador de la República Islámica, el Imam Jomeini (que descanse en paz) con motivo del 47.º aniversario de la victoria de la Revolución Islámica, ha enfatizado que Teherán siempre ha estado dispuesto al diálogo, pero la diplomacia solo tiene sentido desde una posición de igualdad, respeto mutuo y protección de los intereses de la nación iraní.
“Quien hable con respeto a la nación iraní recibirá una respuesta respetuosa, y quien hable con amenazas y fuerza recibirá una respuesta en el mismo lenguaje. La diplomacia no es compatible con la presión, las amenazas y la intimidación”, ha precisado.
Araqchi ha señalado que los enemigos, tras su fracaso en el complot planteado esta vez con los disturbios violentos, ya hablan de la diplomacia; y al respecto, el funcionario ha reclacado Irán no ha ignorado ninguna oportunidad para preservar los derechos de su pueblo.
En este sentido, ha afirmado que los acontecimientos registrados durante los días 8, 9 y 10 del pasado enero no tenían nada que ver con las protestas pacíficas que se realizaron durante los diez días antes de la fecha mencionada, y son reconocidas y legítimas, según está estipulado en la Carta Magna del país.
“Estos tres días no tuvieron nada que ver con las protestas civiles del pueblo y fueron una continuación de la guerra de 12 días, y el plan que tenían diseñado sufrió el mismo destino [de la guerra] y fracasó, a pesar de todo lo que hicieron”, ha aseverado el máximo diplomático iraní.
Araqchi ha matizado que la guerra de 12 días es un punto de inflexión en la historia de Irán, y el pueblo iraní, siguiendo sabiamente las directrices del Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, eligió el camino de la resistencia, por lo que los mismos enemigos, que en principio instaban una “rendición incondicional”, pidieron un “alto el fuego incondicional”.
El titular iraní ha recalcado que pronto veremos los frutos de esta resistencia en el campo de la política exterior.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha ordenado un aumento masivo de tropas en el Golfo Pérsico, pero ha cambiado su retórica, desde amenazar con un ataque y respaldar a los alborotadores que causaron estragos en las ciudades iraníes a principios de este mes, a pedir un acuerdo con Irán.
El presidente estadounidense afirmó el domingo que los funcionarios iraníes estaban “hablando seriamente con nosotros”, sin proporcionar más detalles, y que “con suerte, llegaremos a un acuerdo”.
En una entrevista con la cadena CNN el domingo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní indicó que Estados Unidos debe aprovechar la oportunidad para llegar a un acuerdo justo con Teherán, advirtiendo que cualquier agresión militar sería un “desastre” para toda la región.
En respuesta a las amenezas, las autoridades iraníes han asegurado que responderán con más decisión una nueva agresión de Israel y EE.UU. contra el país, advirtiendo que las Fuerzas Armadas están más preparadas que nunca para cualquier escenario.
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