• El presidente del Consejo de Derechos Humanos de Irán, Ali Baqeri Kani, (izq) reunido con el embajador de Japón (1.º dcha.), Teherán, 24 de abril de 2021. (Foto: IRNA)
Publicada: sábado, 24 de abril de 2021 15:21

Irán llama a Japón a unirse a su iniciativa para establecer un movimiento internacional de desarme de armas de destrucción masiva libre de excepciones.

El presidente del Consejo de Derechos Humanos de Irán, Ali Baqeri Kani, y el embajador de Japón en Teherán, Kazutoshi Aikawa, han mantenido este sábado una reunión, donde el lado persa ha llamado a Tokio a unirse a la iniciativa de la República Islámica para lograr un verdadero desarme mundial de armas de destrucción masiva.

“Al crear un movimiento global de desarme de armas de destrucción masiva, Teherán y Tokio pueden establecer un frente que involucre a todos los seres humanos para hacer frente a quienes producen, fabrican, venden y usan armas de destrucción masiva, lo que conduce al establecimiento de la paz y la seguridad en el mundo”, ha enfatizado Baqeri Kani.  

Para el funcionario persa, la iniciativa iraní difiere de las convenciones internacionales similares en que, a diferencia de los tratados globales de desarme, “que, mayormente, excluyen a las principales potencias”, el plan de Teherán es “inclusivo” y “no considera excepciones”.

Al mismo respecto, ha dicho que los países occidentales, que proclaman ser defensores de los derechos humanos, han tenido “el historial más oscuro” en la violación de los derechos de otras naciones a lo largo de la historia.

 

Baqeri Kani ha destacado ante el diplomático nipón que “las naciones de Irán y Japón son las mayores víctimas de armas de destrucción masiva en el siglo XX”. “Hiroshima y Sardasht son un símbolo claro de los crímenes contra la humanidad [perpetrados por] Estados Unidos y Europa”, ha agregado.

Por su parte, el embajador japonés ha resaltado los lazos de larga data entre Teherán y Tokio, y ha indicado que el enfoque de Japón en materia de derechos humanos se basa en la cooperación y el diálogo.

En junio de 1987, la ciudad iraní de Sardasht (noroeste) fue atacada con armas químicas suministradas por los Estados occidentales al régimen del exdictador iraquí Sadam Husein. El ataque costó la vida a 113 civiles y dejó más de 5000 heridos.

Sardasht fue la tercera ciudad después de Hiroshima y Nagasaki, en Japón, en convertirse en objetivo de armas de destrucción masiva.

Estados Unidos detonó dos armas nucleares sobre las referidas ciudades japonesas en agosto de 1945. Las muertes totales atribuidas a los bombardeos atómicos se estiman entre 129 000 y 226 000.

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