• El mandatario iraní, Hasan Rohani, habla en una entrevista con CNN en Nueva York, EE.UU., 18 de septiembre de 2017.
Publicada: martes, 19 de septiembre de 2017 1:50

El presidente iraní advierte de que grupos terroristas como EIIL y Al-Qaeda podrían aprovechar la crisis de los rohingyas para trasladarse al sudeste de Asia.

El mandatario Hasan Rohani lamentó la “gran catástrofe humanitaria” surgida en Myanmar (Birmania), donde más de 400.000 personas de la minoría musulmana rohingya ha huido de la violencia ejercida por las tropas birmanas al vecino país de Bangladés.

El presidente —entrevistado el lunes desde Nueva York (EE.UU.) por CNN— pidió una condena internacional para el Gobierno y el Ejército birmanos por estar cometiendo una “limpieza étnica” contra los rohingyas.

El jefe del Gobierno iraní instó, además, a la comunidad internacional a enviar la ayuda humanitaria a los cientos de miles de desplazados que han llegado a Bangladés en las últimas semanas. La República Islámica “va a actuar en ambos frentes; tanto en ayudar a los refugiados, como en presionar al Gobierno birmano”, dijo.

La opresión, el genocidio y el desplazamiento de personas siempre facilitan el terreno para la extensión del terrorismo y el extremismo, y sería posible que los terroristas quieran explotar la crisis”, alerta el presidente iraní Hasan Rohani.

 

Hace varios días, la Sociedad de la Media Luna Roja de Irán (IRCS, por sus siglas en inglés) envió un primer lote de 40 toneladas de la ayuda humanitaria a Bangladés para cubrir las necesidades de los desplazados rohingyas y comunicó que otras 120 toneladas serán remitidas en los próximos días.

Rohani advirtió que “la opresión, el genocidio y el desplazamiento de personas siempre facilitan el terreno para la extensión del terrorismo y el extremismo y sería posible que los terroristas quieran explotar la crisis”.

Una vez derrotados en Irak y Siria, alertó, los terroristas —incluidos EIIL (Daesh, en árabe) y Al-Qaeda— podrían trasladarse a otros países, y amenazar toda la región de Oriente Medio y Asia, e incluso Europa.

Myanmar, país dominado por los budistas, tiene a sus espaldas un largo historial de discriminación y persecución contra los musulmanes. El Gobierno birmano niega la ciudadanía a los seguidores del Islam y los considera inmigrantes indocumentados procedentes de Bangladés, pese a que la comunidad internacional y grupos de derechos humanos rechazan tales alegatos, considerando las raíces históricas de dicha etnia en el territorio birmano.

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