La Gobernación de Al-Quds (Jerusalén) ocupada emitió este domingo una severa advertencia mediante un comunicado contra lo que calificó como una escalada peligrosa en la ejecución de “proyectos coloniales” en torno a la ciudad ocupada.
La denuncia surgió tras revelarse que el comité de finanzas de la municipalidad israelí de Al-Quds busca aprobar un presupuesto millonario destinado a la construcción de la denominada Ruta 45, conocida como el “Camino de las Canteras”.
En otro comunicado previo, el viernes, la Gobernación de Al-Quds informó que este proyecto de asentamientos busca conectar directamente los asentamientos al este de Ramala y al norte de Al-Quds con la Ruta 443, una ruta que conduce a A-Quds y a los territorios de 1948.
Este proyecto, según el comunicado oficial, vincularía las colonias al norte de Al-Quds y al este de Ramalá con las principales rutas coloniales israelíes 443, “Atarot” y Begin, sobre un terreno de aproximadamente 280 dunams de tierras que pertenecen a la Gobernación de Al-Quds.
El presupuesto, que superaría el medio billón de shekels, también incluye una asignación significativa para lo que las autoridades israelíes denominan el “desarrollo” de la carretera colonial 437, la cual se extiende desde el punto de control de Hizma hasta la rotonda de Jaba y la conexión con la carretera 60.
La Gobernación de Al-Quds alertó que estos proyectos israelíes son parte de una estrategia colonial integral destinada a fortalecer la red de colonias en la región e imponer un control completo sobre Al-Quds y sus alrededores. La iniciativa es descrita como una “expansión colonial acelerada” que va desde la planificación hasta la implementación sobre el terreno, y que busca aislar aún más las poblaciones palestinas, fragmentándolas en partes urbanas que perjudican su continuidad territorial.
De acuerdo con la evaluación oficial, el régimen israelí está aprovechando las condiciones regionales actuales, incluidas las repercusiones de la guerra genocida en Gaza, para acelerar la expansión de los asentamientos y consolidar nuevas realidades territoriales en áreas palestinas.
En este contexto, las autoridades israelíes siguen apropiándose de amplias zonas de tierra palestina bajo el pretexto de un supuesto “beneficio público”, lo cual constituye una violación flagrante del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU.
Estas acciones reflejan la implementación práctica del plan conocido como “Gran Al-Quds (Jerusalén) ocupada”, un proyecto que busca anexar más asentamientos a los límites del municipio israelí, alterando la geografía y la identidad palestina de la ciudad. Esta expansión, en medio de una creciente escalada de violaciones y crímenes contra los palestinos.
Recientemente, Israel ha aprobado la creación de cinco nuevos asentamientos en el desierto del Néguev, en áreas con significativa población beduina palestina. El desierto del Néguev alberga a Beerseba, con aproximadamente 220 000 habitantes en la ciudad y hasta 750 000 en su área metropolitana
Desde el comienzo de la guerra, las fuerzas israelíes y los colonos ilegales han matado al menos a 1103 palestinos en la Cisjordania ocupada, incluida en la ocupada Al-Quds, han herido a casi 11 000 y han detenido a unos 21 000.
Estas acciones, junto con las demoliciones de viviendas y los desplazamientos forzados, se consideran parte de la estrategia más amplia de Israel para consolidar su ocupación de los territorios palestinos.
En un fallo histórico del pasado julio, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) declaró ilegal la ocupación israelí de territorio palestino y exigió la evacuación de todos los asentamientos en Cisjordania y Al-Quds oriental. Sin embargo, Israel ha ignorado la decisión del tribunal, continuando su ocupación ilegal y la expansión de sus asentamientos con total impunidad.
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