Desde la entrada en vigor del alto el fuego, la costa de Gaza, que para muchos pescadores representa su única fuente de ingresos y alimento, sigue siendo escenario de violencia y represión.
En las recientes semanas, la marina israelí ha detenido a decenas de pescadores, ha confiscado sus botes y en varios casos, ha abierto fuego contra embarcaciones que se aventuraban al mar.
Hace días, las fuerzas navales del régimen arrestaron a cinco pescadores. Varios fueron obligados a tirarse al agua sin ropa, sus lanchas fueron destruidas y sus equipos incautados.
El acoso sistemático a la pesca ha devastado un sector que antes proveía miles de toneladas de pescado al año; hoy, el 94 % de la pesca en Gaza se ha perdido.
La baja producción pesquera en Gaza incrementa aún más la inseguridad alimentaria en la Franja, que ya sufre un colapso estructural tras años de guerra, bloqueo y destrucción masiva.
Miles de familias dependen de lo que sacan del mar, y con la destrucción de botes y equipos, muchos se han quedado sin medios para subsistir en medio de una economía colapsada.
Huda Hegazi, Gaza.
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