• Disturbios en una calle en Teherán tras la muerte de Mahsa Amini, 19 de septiembre de 2022.
Publicada: sábado, 26 de noviembre de 2022 15:26
Actualizada: viernes, 9 de diciembre de 2022 12:43

Lo que está sucediendo en Irán no es un movimiento de reforma, sino una tendencia devastadora que destruye la seguridad del pueblo, creando una plataforma para violencia.

Hace dos meses que Irán ha sido escenario de violencia callejera a raíz del fallecimiento de Mahsa Amini, días después de ser detenida por la policía. Se hace un intento notable para que el país no vuelva a la normalidad, recurriendo a actos terroristas y acciones separatistas.

A pesar de que muchos califican como normales los recientes acontecimientos, se refieren a la desapropiación del pueblo persa e ineficacia del Gobierno como la razón principal de los hechos, sin embargo, el desempeño de los medios de comunicación en idioma persa, controlados por Occidente y sus aliados, la actividad de los enemigos en las redes sociales y los atentados terroristas, son la prueba de que esta situación no es normal y que la voluntad de los contrarios y miles de millones de dólares de inversión están detrás de los eventos.

Nos enfrentamos a un movimiento devastador que ofende a las personas religiosas de la sociedad y destruye los lugares e instituciones estatales. Durante los disturbios se levantan consignas que contradicen la cultura iraní. Esto muestra que las redes sociales se han convertido en una herramienta para la difusión de mensajes y consignas, cuyo objetivo es provocar ira y escalada de la violencia.

 

Los analistas creen que los problemas económicos, surgidos tras una década de sanciones ilegales sin precedentes, son los principales motivos de los recientes disturbios en el país. Aunque no se puede ignorar este factor, pero se trata de una condición necesaria, aunque no suficiente, para generar la inseguridad, porque los indicadores económicos muestran una relativa mejora de la situación y la estabilidad en los mercados.

Durante los últimos dos meses, se realizó un notable intento para argumentar y legitimar la extraordinaria y extraña violencia que usan los alborotadores contra algunos agentes del orden y de seguridad. Básicamente, una de las funciones del Gobierno es “ejercer la violencia en el marco de la ley”. Al respecto, Max Weber, conocido sociólogo occidental, considera que el Gobierno mantiene exitosamente una demanda sobre el monopolio del uso legítimo de la violencia en la ejecución de su orden.

Eso significa que el pueblo ha aceptado que, para establecer el orden en la sociedad, las personas que violan la ley actúan contra el orden público y perjudican a los demás, y deberían ser castigadas por el Gobierno con base en la misma ley y dentro de su marco.

 

Si no fuera por este principio básico, no existiría ninguna sociedad y la gente estaría todo el tiempo peleando o destruyéndose entre sí por los problemas más pequeños. La violencia, más allá de la ley, es definitivamente contraria a los intereses de la sociedad y destruye los cimientos sociales.

Legitimar la violencia contra quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir la ley y garantizar la seguridad de las personas es la declaración de guerra contra la sociedad y sus fundamentos. Lo que está sucediendo en Irán no es un movimiento de reforma en el marco de la ley, el orden y los intereses públicos, sino una tendencia devastadora que destruye la seguridad ciudadana y crea una plataforma para la escalada de la violencia y el inicio de la guerra contra el pueblo.

Las potencias mundiales desean la destrucción y desintegración de la República Islámica de Irán, que hoy tiene una presencia activa en el escenario de los desarrollos regionales e internacionales y está alcanzando la posición de una gran potencia mundial.