• Un grupo de miliciano de extrema derecha de EE.UU., llamado ‘Proud Boys’ se manifiesta en Portland, Oregón, desafiando el estado de emergencia declarado en septiembre de 2020.
Publicada: viernes, 23 de octubre de 2020 12:57

Crece el riesgo de un golpe de Estado urdido por grupos armados de extrema derecha cercanos a Trump, si no sale relegido en la próxima cita electoral de EE.UU.

La posibilidad de que se produzca una guerra civil en EE.UU. si el candidato republicano y actual presidente de EE.UU., Donald Trump, pierde las elecciones presidenciales el próximo 3 de noviembre cobra cada vez más fuerza a medida que trasciende a los medios de comunicación los incidentes relacionados con algunos grupos de extrema derecha estadounidense.

En concreto, el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) informó a principios de este mes de octubre de que sus agentes habían frustrado un plan de secuestro y posible asesinato de la gobernadora demócrata del estado de Michigan, Gretchen Whitmer, orquestado por 13 personas vinculadas a un grupo de extrema derecha por considerar excesivas sus medidas para intentar frenar la propagación de la pandemia del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

De acuerdo con el tribunal federal del estado liderado por esta política demócrata de 49 años, seis de los implicados en el caso ya fueron acusados de manera formal por conspirar para llevar a cabo el rapto de la alta funcionaria y el de varios colaboradores, cargos por los cuales podrían enfrentarse a cadena perpetua. 

Entre tanto, a los otros siete implicados les fueron imputados delitos vinculados al terrorismo, por apoyar las acciones de la milicia identificada como ‘Wolverine Watchman’. 

Las autoridades federales detallaron que la investigación en marcha permitió determinar que los integrantes del grupo compraron armas y llevaron a cabo jornadas de vigilancia ante la residencia de la gobernadora de Michigan a fin de calcular el momento menos riesgoso para su secuestro. 

Según lo planeado por esta milicia, el rapto de Whitmer y de algunos funcionarios gubernamentales más iba a ser perpetrado en vísperas de los comicios presidenciales del próximo 3 de noviembre. 

Dana Nessel, la fiscal general de Michigan, precisó a los medios que con el secuestro de Whitmer la organización ‘Wolverine Watchman’ buscaría también “instigar una guerra civil” en la nación estadounidense. 

De hecho, Whitmer no tardó mucho en salir para acusar a Trump de incitar su secuestro urdido por los militantes del referido grupo de la ultra derecha estadounidense. “Cuando nuestros líderes se reúnen, envalentonan o fraternizan con terroristas domésticos, legitiman sus acciones y son cómplices”, afirmó la política demócrata.

Entre tanto y ante la insistencia del inquilino de la Casa Blanca por la posibilidad de que se dé un fraude electoral, ha hecho que el ambiente de la campaña comicial estadounidense de este 2020 sea más tensa y caldeada que en otras ocasiones.

Empero, el punto a tener en cuenta es que no solo los republicanos están tratando de presentar a estos grupos extremistas, que forman parte de sus seguidores, para retratar la posible situación en que se envolvería EE.UU. en el caso de que Trump fuera derrotado en las urnas.

En el otro lado del ring, nos encontramos con una similar coyuntura que se cuece entre las filas demócratas, eso sí, los grupos milicianos de corte ultra izquierdista no son muy propensos a dejarse ver en los ambientes frecuentados a menudo por los militantes y políticos del Partido Demócrata, razón por la cual es difícil relacionar a estas agrupaciones con la formación del candidato progresista a la Presidencia, Joseph Biden.

La existencia de esta atmosfera ha provocado que la mayoría de los medios extranjeros se centren sobre la posibilidad de una eventual guerra civil en Estados Unidos luego de que se determine el resultado de las elecciones presidenciales, por lo que para un mejor análisis de la situación, el profesor William O. Beeman, director del Departamento de Antropología de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), asegura que es cierto que hay grupos que con todas sus fuerzas y medios al alcance apoyan a Trump.

“Estos grupos están armados y la tenencia de armas de fuego en sus manos reside en base a la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que permite a los ciudadanos poseer y usar armas de fuego”, anota O. Beeman.

El catedrático señala que ninguna instancia estatal sabe a ciencia cierta cuántos de estos grupos armados existen en EE.UU., ni cuántos ciudadanos estadounidenses militan en sus filas. No obstante, agrega, “lo que sí sabemos es que algunos miembros de estos grupos armados han anunciado que tomarán las armas si Trump no es reelegido presidente para otros cuatro años de mandato”.

Es más, el antropólogo recalca que el republicano viene haciendo un llamado a sus partidarios en la red social Twitter y lanza discursos, diciendo: “lucha por el presidente Trump” y los dirige al sitio web ArmyForTrump.com, que en español significa “Ejército para Trump”.

 

A esta preocupante situación, añade, se le suma la incertidumbre de que si Trump pierde los comicios, cuestione abiertamente la legitimidad de los resultados y se niegue a ceder su cargo y abandonar la Casa Blanca, tal y como se negó el pasado 23 de septiembre a comprometerse a un traspaso pacífico del poder en caso de una derrota en las elecciones.

“En mi opinión personal creo que sí que puede haber algunos grupos armados que puedan tomar las armas para demostrar su poderío en Washington DC., pero sigo creyendo que la cantidad de personas que se presten a esta maniobra no serán muy considerables en número”, dijo O. Beeman.

A su juicio, estos milicianos pro-Trump pueden ser extremadamente destructivos, pero cree que al final, las fuerzas de seguridad locales sabrán cómo controlarles para evitar que llegue la sangre al río.

Sin embargo, O. Beeman dice que para tal tarea las autoridades pertinentes no pueden contar con los servicios de las Fuerzas Armadas de EE.UU., que incluye al Ejército, la Armada, la Infantería de Marina, la Fuerza Aérea y la Guardia Costera, por ser un asunto algo complejo.

A estas fuerzas de seguridad no se les permite interferir en los asuntos internos de EE.UU. a menos que los gobernadores de los estados les pidan que así lo hagan, define para luego explicar que, no obstante, cada estado de EE.UU. cuenta con un grupo de milicianos de reserva llamada Guardia Nacional, conformada por voluntarios, cuyas fuerzas están bajo el control del gobernador de cada estado, y si estos colectivos rompen su disciplina militar y no acuden a la llamada de la autoridad estatal, entonces, la Policía Federal entraría en la escena actuando contra los alborotadores.   

En consecuencia, aclara, si Trump pierde las elecciones y estos grupos paramilitares de extrema derecha quieren obligarlo a permanecer en la Casa Blanca, hay suficiente fuerza pública para que se enfrenten a estos grupos armados.

“Sin embargo, hay que ser precavido y pensar en el futuro, la gente es consciente de este peligro que supone la posibilidad de una guerra civil en EE.UU. y ahora están trazando planes para controlar a estos grupos armados y sus medidas que podrían dirigirse a un golpe de Estado a toda regla”, subrayó el profesor de la Universidad de Minnesota para terminar con sus reflexiones.

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