Nicaragua recordó a su más grande hijo, Rubén Darío, las múltiples celebraciones en la Ciudad de León que lo despidió hace 110 años, incluyó una réplica de sus funerales. Al poeta universal hoy lo recuerdan por su inmenso legado literario y cultural.
Casi en el ocaso de su vida, Darío no paró de escribir, el poema Pax, leído en 1915 en la Universidad de Columbia en Nueva York, el poeta hace una crítica a la sociedad bélica a lo largo de la historia y exige paz para el mundo tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.
El antiimperialismo de Darío estuvo arraigado en su poesía y prosa, en más de un escrito con crítica férrea e intelectual aborreció el imperialismo estadounidense y su pretensión de devorar a la América Latina; uno de los mejores ejemplos es el poema “A Roosvelt”.
Un 6 de febrero de 1916 el poeta universal Rubén Darío le dijo adiós al mundo, sus restos descansan en esta Catedral de León; su legado continúa irradiando en la lengua, la literatura y en los pueblos que continúan resistiendo frente a un neocolonialismo y siguen defendiendo la paz del mundo que se ve amenazada.
Carlos Daniel Jarquín, Nicaragua.
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