• Parte del uniforme de un militar iraquí entre los escombros de un edificio destruido en un ataque de EE.UU., 13 de marzo de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 14 de marzo de 2020 17:43
Actualizada: lunes, 16 de marzo de 2020 16:40

EE.UU., atacando sistemáticamente a las Fuerzas Armadas de Irak, está declarando la guerra al país árabe, afirma Hasan Salem, un parlamentario iraquí.

Salem, miembro del movimiento Al-Sadequn, se ha referido a los ataques de EE.UU. de la madrugada del viernes contra objetivos del Ejército, la Policía Federal y las Unidades de Movilización Popular (UMP o Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) en varias ciudades, e insiste en que se trata de “una declaración de guerra” contra Irak.

“EE.UU. sigue atacando nuestras posiciones de seguridad en Irak. Su último ataque a bases iraquíes es una declaración de guerra”, ha indicado el parlamentario en una entrevista concedida a la cadena libanesa Al-Mayadeen y publicada este sábado.

De igual modo, ha revelado que dispone de información que corrobora que EE.UU. pretende “debilitar” el poder de las fuerzas populares, cuerpo militar integrado oficialmente en las Fuerzas Armadas de Irak, y facilitar así el retorno del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) al país árabe.

Selam también ha aprovechado la ocasión para celebrar los ataques con misiles lanzados contra la base militar de Al-Tayi, ubicada cerca de la capital iraquí, Bagdad, donde se encuentran desplegados militares de EE.UU. Añade que la nación iraquí está contenta con cualquier ataque lanzado contra las fuerzas estadounidenses.

 

Las fuerzas estadounidenses y sus aliados ocuparon Irak en 2003 y se niegan a abandonar el país, pese al deseo de los iraquíes.

Las Fuerzas Armadas iraquíes, a su vez, han urgido a “la rápida retirada” de las fuerzas que lidera Washington en su país, en referencia a la resolución aprobada el 5 de enero por el Parlamento iraquí, en la que se pide al Gobierno de Bagdad que ponga fin a la presencia de las fuerzas estadounidenses en el marco de coaliciones o en cualquier otro contexto.

Distintos analistas y expertos coinciden en que EE.UU. y sus aliados no pueden quejarse de sufrir ataques en Irak. Si no desean sufrirlos, deberían respetar la voluntad de los iraquíes y abandonar el país rico en recursos petrolíferos.

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