“El enemigo, en complicidad con sus agentes internos, ha incendiado mezquitas y ha asesinado a miembros de las fuerzas de seguridad. En realidad, su objetivo es someter a Irán; sin embargo, el pueblo iraní ha respondido con una manifestación multitudinaria frente a las acciones de Estados Unidos e Israel”, ha aseverado este jueves durante un discurso el líder del movimiento popular yemení Ansarolá, Seyed Abdulmalik Badredin al-Houthi.
Al precisar que el “frente del mal” siempre ha buscado la destrucción de la nación islámica, Al-Houthi ha insistido en que “las políticas, enfoques y acciones de los malhechores —caracterizadas por la rebelión, el crimen, la opresión y la corrupción— son precisamente los objetivos que las fuerzas del tirano y el imperialismo persiguen en nuestra época”.
“Esto se manifiesta a través del lobby sionista judío y sus aliados, es decir, Estados Unidos, Israel, el Reino Unido y sus acólitos”, ha añadido el dirigente yemení.
En relación con los recientes acontecimientos en Asia Occidental, Al-Houthi ha manifestado que “la ambición de las potencias occidentales hacia la nación islámica se ha intensificado a partir del año 2000”.
“Nuestra nación ha sido objetivo de un enemigo que tiene un plan, metas y proyectos; y este proyecto sionista tiene dos componentes: el Gran Israel y el cambio del Oriente Medio”, ha añadido el alto cargo yemení.
Según Al-Houthi, “tras la invasión de Estados Unidos, Israel y Occidente bajo el pretexto de combatir el terrorismo, diversos sistemas se apresuraron a acercarse a Estados Unidos, a rendirse ante él y a obedecerlo, con la excusa de formar una coalición con Washington”.
En relación con la normalización de relaciones con el régimen israelí, Al-Houthi ha reiterado que “el concepto de normalización de relaciones se planteó dentro del marco de fortalecer al enemigo israelí en la región, para que ocupe un lugar de supremacía y control sobre esta nación”.
Al-Houthi, al criticar las posturas políticas de los países árabes, ha subrayado que “todos los sectores económicos, de seguridad e incluso culturales y educativos en los países árabes se han alineado en una dirección que sirve al enemigo israelí, refuerza su dominio y elimina cualquier obstáculo que se le ponga frente a él”.
Asimismo, ha destacado que “muchos gobiernos árabes actúan de manera pasiva e incluso, en algunos casos, validan las acciones ilegítimas del régimen israelí, mientras intentan socavar los objetivos de nuestra nación, mientras que Israel sigue cometiendo crímenes contra la nación islámica”.
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