• El primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, en una comparecencia ante la prensa desde Bagdad (la capital).
Publicada: miércoles, 15 de noviembre de 2017 22:05
Actualizada: jueves, 16 de noviembre de 2017 2:29

El Gobierno de Bagdad considera que la región del Kurdistán ‘anuló’ su referendo separatista tras señalar que aceptará el fallo del Tribunal Supremo.

La oficina de prensa del primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, ha aseverado este miércoles que el anuncio hecho el martes por las autoridades kurdas respecto a que obedecerán una disposición del Supremo sobre la unidad del país, supone “una anulación del referéndum” secesionista celebrado el 25 de septiembre.

A principios de noviembre, el Tribunal Supremo iraquí, respondiendo a una petición realizada por el Gobierno central, emitió un fallo relacionado con la anulación de la consulta kurda y dictaminó que ninguna provincia tiene derecho a separarse del Estado.

“Comprometerse con ello significa eliminar el referéndum (…) nosotros lo vemos desde este ángulo”, ha puntualizado el portavoz de la oficina, Saad al-Hadizi, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias local NINA.

Comprometerse con ello significa eliminar el referéndum (…) nosotros lo vemos desde este ángulo”, dijo Saad al-Hadizi, un portavoz gubernamental iraquí.

 

Al-Hadizi ha recordado que el Supremo, como máximo intérprete de la Constitución y como instancia encargada de dirimir los conflictos entre el Ejecutivo central y las regiones, confirmó en su sentencia que la Carta Magna del país establece la unidad de Irak.

Asimismo, ha explicado que, desde esta óptica, se pueden “adoptar procedimientos para alcanzar concordancias y entendimientos” para posteriormente hablar de tomar parte en un diálogo político.

El lunes, el gobierno del Kurdistán anunció su “respeto” a la disposición e indicó que esta “debe convertirse en una base para comenzar un diálogo nacional inclusivo entre Erbil y Bagdad para resolver todas las disputas”.

La ilegal consulta popular se realizó pese al rechazo del Ejecutivo central, los países vecinos y la comunidad internacional, que la consideraron una fuente de tensiones en la región.

Ante la falta de apoyo internacional, el Kurdistán iraquí anunció el 25 de octubre que congelaría los resultados del referéndum, y días después, el presidente de esa región, Masud Barzani, renunció a su cargo tras ver que su campaña por la secesión había fracasado.

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