“En este momento, la dificultad principal reside en el hecho de que los miembros del EIIL usan a los habitantes de la ciudad como escudo humano”, denunció el vocero del Ministerio iraquí de Asuntos Exteriores, Ahmad Jamal, en una entrevista publicada este miércoles en el diario Russia’s Izvestia.
Según el diplomático iraquí, los terroristas además utilizan estructuras civiles, como escuelas, edificios de viviendas y hospitales, como escondites.
En este momento, la dificultad principal reside en el hecho de que los miembros del EIIL usan a los habitantes de la ciudad como escudo humano”, denunció el vocero del Ministerio iraquí de Asuntos Exteriores, Ahmad Jamal.
El primer ministro de Irak, Haidar al-Abadi, anunció a última hora del domingo el lanzamiento de una ofensiva a gran escala para intentar recuperar la estratégica ciudad de Faluya, a unos 60 kilómetros de la capital, Bagdad, y que ha estado en poder de los terroristas desde enero de 2014.
Alrededor de 20.000 personas, incluido, soldados, fuerzas de seguridad y voluntarios de las fuerzas populares conocidas como Al-Hashad al-Shabi, participan en la operación.
Jamal ha resaltado que el Ejército iraquí había ideado planes para liberar Faluya, uno de los más importantes baluartes de Daesh en la provincia occidental de Al-Anbar, “mucho antes” de la campaña en curso.
“Nuestro objetivo ha sido reducir al mínimo las posibles pérdidas entre la población civil”, asegura el funcionario iraquí, para luego precisar que la actual fase de la operación terrestre sigue ataques de precisión de la Fuerza Aérea iraquí, apoyados en firmes informaciones sobre los paraderos de los cabecillas extremistas.
Las fuerzas iraquíes ya han cosechado destacados logros en el marco de las operaciones. El lunes, expulsaron a los terroristas del distrito de Al-Karama y otras diez localidades en la periferia de Faluya.
Los informes apuntan a que los escuadrones de la muerte de Daesh han tomado las calles de Faluya para asesinar a las familias que intenten evacuar la urbe. En un comunicado, la banda ultraradical además amenazó con ejecutar a los civiles atrapados, cifrados en unos 50.000, que coloquen en sus casas una bandera blanca, tal y como había pedido el Ejército iraquí.
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