“¡Hemos ganado! Hungría ha ganado una gran victoria, la alta participación ha despejado todas las dudas”, ha declarado el mandatario ante una multitud de miles de partidarios, en un evento organizado en Budapest (capital) por su partido, Fidesz, al término de unos comicios que se han descrito como los más impredecibles de la historia reciente húngara.
Escrutado el 70 % de los votos, el Fidesz —de tendencia nacionalista conservadora— ha obtenido el 49,5 % del sufragio (frente a un 44,87 % en 2014), por delante del partido Jobbik —nacionalista más radical— que ha quedado en segundo lugar con un 20 % de las papeletas.
De confirmarse esas proporciones de voto, el partido de Orbán podría pasar a contar con 134 representantes en el Parlamento húngaro, de 199 con los que cuenta la cámara, mientras que Jobbik tendría 26 y los socialistas, en tercer lugar, veinte, conforme a una proyección del Centro Nacional Electoral húngaro citada por la agencia británica Reuters.
¡Hemos ganado! Hungría ha ganado una gran victoria, la alta participación ha despejado todas las dudas”, dice el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, tras su triunfo en elecciones.
Los dos últimos mandatos de Orbán (tuvo otro entre 1998 y 2002) se han caracterizado por cierta toma de distancia respecto a la línea política global de los países occidentales de la Unión Europea (UE), en particular por su resistencia a la escalada de tensiones con Rusia, su defensa de la cultura tradicional local y su oposición a la acogida de inmigrantes y refugiados.
mla/rha/alg/hnb
