Datos publicados el lunes por el medio británico de investigación Declassified UK revelan que el Reino Unido desempeñó un papel clave en la desestabilización de Venezuela y en el respaldo a un cambio de régimen en el país bolivariano, en paralelo con las políticas del presidente estadounidense Donald Trump.
Al respecto, el primer ministro británico, Keir Starmer, negó cualquier implicación directa de Londres en la reciente operación militar de Estados Unidos que culminó con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Aunque el Gobierno británico evitó condenar el ataque llevado a cabo por fuerzas estadounidenses en la madrugada del sábado —considerado por observadores como una flagrante violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU—, Starmer se limitó a afirmar que estaba esperando a “recopilar todos los hechos”, al tiempo que confirmó que Londres “considera a Maduro un presidente ilegítimo” y declaró que no lamentaba lo ocurrido.
As expected, UK PM Keir Starmer refuses to condemn Washington's attack on Venezuela and the kidnapping of President Nicolas Maduro. pic.twitter.com/k48fbQz5E5
— PalMedia (@PalMediaOrg) January 3, 2026
Esta postura contrastó marcadamente con la rápida condena de Starmer a lo que calificó como la “invasión rusa de Ucrania”, descrita en menos de 24 horas como una “guerra de agresión”, lo que llevó a exdiplomáticos a criticar lo que consideraron un desprecio de Londres por los principios del derecho internacional en el caso venezolano.
Si bien Starmer insistió en que no hubo una participación británica directa en la operación militar, informes indican que elementos de la Marina Real británica fueron desplegados dentro de la flota estadounidense que rodeó Venezuela en las últimas semanas, mientras que el Ministerio de Defensa británico se negó a aclarar si estas fuerzas estuvieron presentes durante la ejecución del ataque.
Los datos también señalaron que se emitieron órdenes para que las fuerzas británicas no participaran en los bombardeos y que se congeló el intercambio de inteligencia con Washington en la región del Caribe para evitar una posible complicidad legal, según el medio.
De congelar oro a respaldar Guaidó: rol clave de Londres en debilitar Venezuela
Estos hechos no anulan —según Declassified UK— el apoyo organizado y sostenido del Reino Unido durante años a los esfuerzos de Estados Unidos por debilitar al Gobierno venezolano. Londres ha congelado desde 2019 más de 2000 millones de dólares en reservas de oro venezolano depositadas en el Banco de Inglaterra y ha respaldado iniciativas políticas contra el Ejecutivo de Caracas.
En ese contexto, en enero de 2019, el Reino Unido reconoció a Juan Guaidó como “presidente interino” de Venezuela, pese a no haber sido elegido, en una decisión que se produjo tras presiones directas de Estados Unidos.
Las memorias del exministro de Estado británico Alan Duncan revelan que dicho reconocimiento formó parte de un esfuerzo político para congraciarse con la administración Trump y utilizar a Venezuela como un punto estratégico de convergencia con Washington, en medio de otros desacuerdos bilaterales.
Los documentos también muestran que los intereses petroleros británicos desempeñaron un papel central en esta orientación, con empresas europeas como Shell y BP aspirando a participar en el sector energético venezolano, además del interés de Londres en la disputa fronteriza entre Venezuela y Guyana por la región del Esequibo, rica en petróleo.
En el otoño de 2019, el Ministerio de Exteriores británico estableció una unidad secreta denominada Venezuela Reconstruction Unit, encargada de planificar la etapa posterior a Maduro. Documentos posteriores confirmaron que esta unidad celebró reuniones relacionadas con el sector energético y mantuvo contactos con el equipo de Guaidó, pese a que la Cancillería justificó su labor como parte de una “respuesta humanitaria”.
Asimismo, Londres financió alianzas y organizaciones dentro de Venezuela bajo el pretexto de “combatir la corrupción” a través del Fondo de Seguridad y Estabilidad, negándose a revelar los nombres de las entidades beneficiarias con el argumento de proteger las relaciones diplomáticas.
Estas conclusiones indican que el papel británico en Venezuela no fue accidental ni neutral, sino que “formó parte de una estrategia política, económica y de seguridad integrada” destinada a respaldar los esfuerzos de la administración Trump para socavar al Gobierno venezolano, pese al discurso público que negaba cualquier implicación directa.
zbg/ncl/tmv
