• El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Publicada: viernes, 6 de noviembre de 2015 3:02

El presidente estadounidense y el premier británico plantean que fue una bomba lo que derribó el avión ruso en Egipto, mientras el presidente ruso pide que no se adelanten conclusiones.

"Existe la posibilidad de que hubiera una bomba a bordo. Y la estamos contemplando muy seriamente", declaró el jueves el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en una entrevista con una radio local, en referencia al siniestro del avión A321 ruso en el que murieron 224 personas el pasado sábado en la península egipcia del Sinaí mientras realizaban el trayecto Sharm el-Sheij-San Petersburgo.

Creo que existe la posibilidad de que hubiera una bomba a bordo. Y la estamos contemplando muy seriamente", ha dicho el presidente estadounidense, Barack Obama.

Obama añadió que su Gobierno se asegurará de que los investigadores y personal de Inteligencia estadounidenses averigüen lo que pasó antes de pronunciarse "de forma definitiva", aunque luego recalcó que ciertamente la teoría de la bomba "es muy probable".

Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, declaró también el mismo día que es "probable que fuera una bomba terrorista" lo que causó la tragedia, en palabras pronunciadas durante un encuentro con el presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi.

El ministro de la Aviación Civil de Egipto, Hosam Kamal, comunicó el mismo jueves que la hipótesis de que fuera una detonación lo que causó el derribo del avión ruso "no está basada en hechos", y tras indicar que no existen pruebas que demuestren tal cosa, expresó el deseo de que las investigaciones sean objetivas y minuciosas.

En Rusia, el presidente Vladimir Putin ha tachado también esas afirmaciones de "especulaciones" y ha reiterado que las evaluaciones del accidente deben basarse en la "investigación oficial en curso", sin anticiparse a sus resultados.

El ministro de Emergencias ruso, Vladimir Puchkov (izda.), y el ministro de Transporte, Maxim Sokolov (dcha.), visitan el lugar del accidente del airbus A321 ruso en la península del Sinaí, en Egipto, 1 de noviembre de 2015.

 

"Al evaluar las causas de la catástrofe aérea del (Airbus) A321 en Egipto, es necesario operar con los datos que se obtengan en el curso de la investigación oficial que se encuentra en marcha", dijo Putin durante una conversación telefónica mantenida con el primer ministro británico, David Cameron, en la que los dos acordaron mantener un contacto estrecho con la investigación del siniestro.

Los vuelos desde el Reino Unido a Sharm el-Sheij permanecen suspendidos, pero Londres ha autorizado el traslado, el viernes, de unos 20 000 turistas británicos de vuelta a su país, bajo la condición de ciertas medidas excepcionales de seguridad, como que los pasajeros sólo lleven equipaje de mano.

Tras el incidente, la rama del grupo takfirí EIIL en la península del Sinaí divulgó un vídeo en el que afirmaba haber derribado el avión ruso para vengarse de la ofensiva que lleva a cabo el país euroasiático en Siria, algo que ya desmintieron en su momento tanto Rusia como Egipto, considerandolo “poco probable”.

El martes, la senadora demócrata estadounidense Diana Feinstein planteó que podría haberse colocado una bomba en el avión y el el canciller británico, Philip Hammond, anunció el miércoles que su Gobierno barajaba también dicha posibilidad.

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