• Evo Morales ha sido víctima de la injerencia del imperialismo
Publicada: martes, 12 de noviembre de 2019 13:49
Actualizada: miércoles, 13 de noviembre de 2019 7:35

Hasta hace unos días Bolivia era uno de los países con mayor crecimiento económico en el hemisferio. El “golpe” vino de afuera, dicen activistas.

Bolivia y su expresidente Evo Morales son las últimas víctimas del imperialismo. En un guion similar al golpe del 73 en Santiago de Chile, terminó un episodio de dignidad latinoamericana. Mucho de ello, se gestó aquí, en los cuarteles del Comando Sur en Miami, ciudad estadounidense que también es reducto de la derecha extremista.

Actualmente, los tentáculos imperiales y corporativos no sólo concentran esfuerzos en Bolivia. El futuro de Latinoamérica, el así llamado “patio trasero de Estados Unidos”, está en juego, principalmente por sus recursos naturales e hidrocarburos. 

Hasta hace unos días, el erario boliviano había generado alrededor de 32 mil millones de dólares. Durante la década previa, bajo gobiernos asociados a Washington, dicho ingreso no llegó a los 3 mil millones de dólares.

En 2015, el portal Mint Press News informó sobre la revelación contenida en los documentos filtrados por la exagente de Inteligencia del Ejército norteamericano Chelsea Manning a WikiLeaks y, en uno de los apéndices existía un tratado que implicaba a Washington en un posible cambio de Gobierno en Bolivia, a través del apoyo a líderes opositores y grupos afines.

En adición a ello, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, jugó un importante rol en términos de presiones económicas contra Bolivia: periodistas británicos aseguran que a comienzos de este año, la Administración de Trump llamó al Fondo Monetario Internacional (FMI) a negar créditos destinados a Bolivia.

Marcelo Sánchez, Miami.

fdd/rba

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