• El jefe del Pentágono, James Mattis, en el foro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, Manama, 26 de octubre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 27 de octubre de 2018 8:52
Actualizada: sábado, 27 de octubre de 2018 9:23

El secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, tachó el asesinato del periodista Jamal Khashoggi como una amenaza para la estabilidad del Oriente Medio.

“El fracaso de cualquier nación a cumplir con las normas internacionales y el imperio de la ley socava la estabilidad regional en un momento cuando más se necesita”, declaró al respecto Mattis en la conferencia del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) celebrada en Manama, la capital de Baréin.

El secretario de Defensa estadounidense evitó referirse directamente a Arabia Saudí en torno al asesinato de Khashoggi en el consulado del país árabe en Turquía, pero expresó que “teniendo en cuenta nuestro interés colectivo en la paz y el respeto inquebrantable hacia los derechos humanos, el asesinato de Jamal Khashoggi en una sede diplomática debe preocuparnos a todos”.

En otra parte de su discurso, Mattis reafirmó el apoyo incondicional de Washington a la sangrienta ofensiva que lleva a cabo el régimen saudí en Yemen desde 2015.

“Reitero el apoyo de EE.UU. al derecho de nuestros socios a defenderse ante ataques hutíes apoyados desde Irán contra su territorio soberano”, precisó al respecto el jefe del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), en referencia a los ataques de represalia que realizan el Ejército de Yemen y el movimiento popular yemení Ansarolá en respuesta a las ofensivas saudíes contra el país más pobre del mundo árabe.

Mattis destacó los intereses comunes de Washington con Riad y el régimen de Tel Aviv, pero advirtió que el respeto mutuo “debe ser acompañado por transparencia y confianza”.

El fracaso de cualquier nación a cumplir con las normas internacionales y el imperio de la ley socava la estabilidad regional en un momento cuando más se necesita”, declaró el secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, sobre el asesinato del periodista Jamal Khashoggi.

 

Khashoggi, un duro crítico del régimen saudí y en particular del príncipe heredero Muhamad bin Salman Al Saud, vivió en exilio autoimpuesto en EE.UU. desde 2017, y escribió columnas editoriales para el diario The Washington Post, antes de su asesinato.

El periodista entró el pasado 2 de octubre a la sede diplomática saudí para obtener papeles que necesitaba para su próxima boda, pero nunca salió.

Arabia Saudí en un principio sostuvo que Khashoggi había abandonado la sede diplomática, pero, ante las evidencias de que fue asesinado en la sede y para evitar que el príncipe heredero se viera involucrado, informó de su muerte alegando que el periodista murió a consecuencia de un enfrentamiento con personas presentes en el consulado.

Esta versión fue rechazada ampliamente por los congresistas estadounidenses que presionaron al presidente norteamericano, Donald Trump a castigar al régimen de Riad con sanciones o incluso con la ruptura de lazos bilaterales.

En respuesta a la polémica desatada por el caso, el Departamento de Estado norteamericano, anunció el martes que revocará los visados a los funcionarios saudíes acusados de asesinar al periodista y les impondrá sanciones.

Los analistas apuntan que el anuncio de la muerte del periodista y las detenciones que se han producido en el reino árabe solo buscan eximir de toda culpa al príncipe heredero saudí, quien, además de promover una inhumana guerra contra Yemen, orquestó el “secuestro” del premier libanés, Saad Hariri.

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