Los militantes de la campaña, bautizada Primavera de la Democracia, llegaron a Washington el domingo tras tres días de caminatas desde Filadelfia, también en el noreste de Estados Unidos.
Los organizadores esperan que en los próximos días se unan miles de personas a los actos de “desobediencia civil no violenta”, además de conferencias públicas (teach-in, en inglés), concentraciones y marchas, en lo que se ha calificado como el mayor despliegue de desobediencia civil en EE.UU. en los últimos años.
Participan el grupo pro derechos de los consumidores Public Citizen, el movimiento contra la intervención de grandes capitales en la vida política 99Rise.org, la organización ecologista Greenpeace, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, en inglés) —la mayor central sindical de EE.UU.—, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, en inglés), el sindicato Nacional de Enfermeras Unidas y otros movimientos pro derechos civiles.
Está previsto que se dirijan al Capitolio para exigir al Congreso estadounidense que adopte medidas para atajar la corrupción y el destacado papel de las grandes sumas de dinero en los procesos de toma de decisión política y en las elecciones.
La financiación de las campañas electorales estadounidenses ha suscitado críticas en numerosas ocasiones, incluso de parte de candidatos presidenciales que han acusado a sus rivales de cortejar a los grandes intereses económicos para recaudar fondos a través de los llamados “Super-PAC”, o grandes “comités de acción política” creados con ese fin.
Los Super-PAC son un tipo de organización que suma contribuciones de campaña de sus miembros para donarlas a los candidatos. Fueron autorizados por un dictamen de enero de 2010 del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.
Estos fondos pueden recaudar y gastar cantidades ingentes de dinero, si bien tienen vetado coordinarse con las campañas políticas.
Las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre podrían convertirse, al ritmo actual, en una de las más caras de toda la historia del país norteamericano.
Según un informe reciente de The New York Times, la candidata que más dinero ha recaudado hasta ahora es la demócrata Hillary Clinton, con 222,4 millones de dólares —62,5, a través de los Super-PAC; seguida del también demócrata Bernard Sanders, con 139,8 millones —pero sin prácticamente Super-PAC—; del republicano Rafael Edward ‘Ted’ Cruz, con 122,5 millones —56,0, a través de Super-PAC— y de Donald Trump, con 36,5 millones —1,8 por Super-PAC—.
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