Según ha informado este lunes la agencia británica de noticias Reuters, citando al Comando de Teatro del Este del Ejército chino, el país realizó el domingo patrullas conjuntas de preparación para eventuales enfrentamientos y ejercicios de combate reales en el mar y el espacio aéreo alrededor de Taiwán, enfocados en ataques terrestres y asaltos marítimos.
El objetivo era poner a prueba las capacidades de combate conjuntas y “contrarrestar resueltamente las acciones provocativas de las fuerzas externas y de fuerzas separatistas de Taiwán”, ha afirmado el Ejército chino, mediante un comunicado publicado en redes sociales.
Por su parte, el Ministerio de Defensa taiwanés ha informado de la interceptación de 57 aviones y cuatro buques de combate chinos cerca de la isla durante las últimas 24 horas, para luego destacar que 28 aeronaves han entrado en el espacio aéreo de Taiwán.
La Cartera, además, ha precisado que algunos de esos 28 cruzaron la línea media del estrecho de Taiwán, un amortiguador no oficial entre los dos lados, como cazas Su-30 y J-16, mientras que dos bombarderos H-6 con capacidad nuclear volaron hacia el sur de Taiwán.
Los simulacros se desarrollaron en vísperas de la llegada de una delegación parlamentaria de Alemania a la isla para una visita de cuatro días, pese al rechazo de China a cualquier contacto oficial con ese territorio.
En repetidas ocasiones, China ha pedido respetar el principio de “una sola China”. Por otro lado, las autoridades chinas han insistido en que están en contra de los contactos oficiales entre cualquier país y Taiwán, incluidas la negociación y la firma de cualquier acuerdo comercial y económico de carácter formal y que la isla es el tema más sensible e importante en sus vínculos con Estados Unidos.
Desde principios de agosto, el Ejército chino ha llevado a cabo una serie de ejercicios militares a lo largo de sus costas, en el contexto de la creciente tensión en el estrecho de Taiwán, provocada por una serie de visitas de delegaciones estadounidenses a la isla, lo que causó la ira del gigantesco asiático por el factor injerencista que implica.
El estrecho de Taiwán ha sido un foco de tensiones entre Pekín y Taipéi desde el fin de la guerra civil en 1949. Pekín considera esa zona parte de sus aguas internas, ya que reclama la soberanía de Taiwán, mientras que este último se cree una nación independiente.
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