“Taiwán es territorio chino, y China debe defender su soberanía nacional y su integridad territorial. Nunca permitirá que Taiwán se separe. Estados Unidos debe manejar con extrema cautela la venta de armas a Taiwán”, remarcó el presidente chino, Xi Jinping, durante una llamada telefónica con su homólogo estadounidense Donald Trump, el miércoles, según la agencia estatal Xinhua.
El mandatario chino subrayó además que la cuestión taiwanesa es la “más importante” dentro de la relación bilateral. En este sentido, Xi instó a Trump a “gestionar adecuadamente las diferencias, ampliar la cooperación práctica y no descuidar los pequeños gestos de buena voluntad ni cometer faltas menores”.
Asimismo, el jefe de Estado chino planteó la necesidad de reconstruir la confianza estratégica entre las dos potencias. “Debemos avanzar paso a paso, fomentando de forma constante la confianza mutua para trazar el rumbo de unas relaciones adecuadas, garantizando que 2026 sea un año en el que las dos grandes potencias, China y Estados Unidos, avancen hacia el respeto mutuo, la coexistencia pacífica y la cooperación beneficiosa para ambas partes”, dijo.
Xi destacó también que el año anterior ambos gobiernos mantuvieron una comunicación fluida y aseguró que concede gran importancia a la relación con Estados Unidos.
Trump, por su parte, describió la conversación como “excelente”, “larga” y “exhaustiva”. “La relación con China, y mi relación personal con el presidente Xi, es extremadamente buena, y ambos comprendemos la importancia de mantenerla así”, valoró.
Taiwán sigue siendo uno de los principales puntos de fricción en el mar de China Meridional, una vía estratégica por la que transitan cada año billones de dólares en mercancías. Aunque la isla se gobierna de manera autónoma desde 1949, Pekín sostiene que constituye una parte irrenunciable de su territorio. La mayoría de los países —incluida Rusia— reconocen oficialmente a Taiwán como parte de la República Popular China.
Ante los mensajes independentistas procedentes de Taipéi, el gobierno chino reafirma su postura, insistiendo en que la región “nunca ha sido un país ni jamás lo será”, ya que representa “una parte inalienable del territorio de China”.
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