• El presidente de Brasil, Michel Temer, da un discurso en el Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES), en Río de Janeiro, 9 de abril de 2018.
Publicada: lunes, 9 de abril de 2018 21:29

El presidente de Brasil, Michel Temer, ha reconocido este lunes que este país atraviesa ‘un momento difícil’ por las perturbaciones políticas que se han generado tras la condena de 12 años de cárcel contra el exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

“Debemos saber que hemos salido de un momento difícil para el país (en términos económicos) y seguimos en un momento difícil también en lo político”, ha declarado Temer en un discurso durante la toma de posesión del nuevo presidente del Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil.

Lula se entregó a la justicia el sábado, después de que el juez brasileño, Sergio Moro, dictara una orden de detención para que cumpla una condena de 12 años y un mes de cárcel por delitos de corrupción y blanqueo de dinero.

La detención tuvo lugar después de que el Supremo Tribunal Federal (STF) rechazara una solicitud de habeas corpus para que el exmandatario permanezca en libertad y continuase con su campaña de precandidatura presidencial.

En cuanto a la medida de la máxima corte brasileña, Temer ha destacado la necesidad de “salir adelante”, explicando que ”salir adelante significa cumplir la legislación nacional, cumplir la Constitución”.

Debemos saber que hemos salido de un momento difícil para el país (en términos económicos) y seguimos en un momento difícil también en lo político (después de la detencion del exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva)”, ha declarado el presidente de Brasil, Michel Temer.

 

Entre tanto, los partidarios de Lula mantienen una vigilia permanente frente a la sede de la Policía Federal de Curitiba (estado de Paraná) donde está encarcelado el exmandatario. En la entrada del edificio se registraron enfrentamientos entre manifestantes y agentes de policía con un saldo de nueve personas heridas.

Lula fue condenado a 12 años y un mes de prisión en segunda instancia por corrupción asociada al caso Lava Jato y recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de facilitarle contratos.

La defensa del líder del Partido de los Trabajadores (PT) ha apelado la condena e interpuesto recursos, aduciendo que Lula es blanco de persecución judicial para impedir su vuelta a la presidencia de Brasil.

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