• Rousseff, al borde del proceso de destitución tras el Sí de la Cámara de Diputados
Publicada: lunes, 18 de abril de 2016 5:35
Actualizada: lunes, 18 de abril de 2016 13:38

Dos tercios de la Cámara Baja del Parlamento de Brasil dan luz verde este domingo a la apertura de un juicio político contra la presidenta del país Dilma Rousseff, acusada de presunto delito de responsabilidad.

De acuerdo con los resultados oficiales, 367 diputados —el 71,53 por ciento del foro— votó favor de iniciar un impeachment contra la mandataria, y por tanto el proceso sigue adelante, pues solo se requerían 342 votos para aprobar la medida.

El diputado Bruno Araujo, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), anunció el resultado desfavorable para Rousseff, según ha recogido el diario brasileño 'Folha de Sao Paulo'.

Los golpistas vencieron aquí en la Cámara”, pero “esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra”, ha afirmado el líder de la bancada oficialista en la Cámara, José Guimaraes.

"Qué honor que el destino me ha reservado, de que de mi voz saliera el grito de esperanza de millones de brasileños", dijo antes de dar su "Sí por el futuro" el legislador del PSDB, partido de Aecio Neves, quien en 2014 fue derrotado en las urnas por Rousseff.

Sin embargo, un buen número de brasileños apoya a la "dama de hierro" brasileña, de 68 años, que ha anunciado reiteradas veces que "jamás" renunciará y que luchará para derrotar lo que considera un golpe de Estado, orquestado por su "traidor" y "conspirador" vicepresidente, Michel Temer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.

“Los golpistas vencieron aquí en la Cámara”, pero “esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra”, declaró a la prensa el líder de la bancada oficialista en la Cámara, José Guimaraes.

El diputado del Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) José Vargas lamentó que "una mayoría parlamentaria resuelva anular el voto de 54 millones de brasileños" que en 2014 volvieron a votar por Rousseff.

Por su parte, el abogado general del Estado brasileño, José Eduardo Cardozo, que desde un principio sostuvo que el impeachment contra Rousseff carecía de fundamentos legales, señala como instigador de este desafuero al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, y recuerda en su cuenta en Twitter que "Dilma luchó por la democracia y combatió la dictadura".

El domingo, tras la votación en la Cámara de Diputados a favor de abrir un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, el jefe de Gabinete de Brasil, Jaques Wagner, describió esta votación como un "retroceso", advirtiendo de que la decisión "amenaza con interrumpir 30 años de democracia en el país", según ha informado el diario brasileño 'Folha de Sao Paulo'.

Ahora la iniciativa pasa a manos del Senado, donde una mayoría simple de votos decidirá el destino político de Rousseff. Si más del 50 % de los senadores aprueban el inicio del proceso de destitución contra la presidenta, ella deberá abandonar el cargo por un periodo de 180 días, en cuyo transcurso los parlamentarios investigarán su caso.

Durante ese período el país estará encabezado por el vicepresidente Michel Temer. No obstante, si los senadores no están de acuerdo con los argumentos de los promotores del juicio político contra Rousseff, esta retomará sus funciones. De lo contrario, Temer permanecerá como jefe de Estado hasta las elecciones del año 2018.

Wagner manifestó su confianza en que el Senado "haga justicia" ."Confiamos en los senadores y esperamos que se dé la mayor posibilidad para que la presidenta presente su defensa y le sea hecha justicia. Creemos que el Senado puede observar más claramente las acusaciones contra la presidenta", dijo el mismo domingo.

De acuerdo con un análisis del periódico 'The New York Times', los mismos legisladores que acusan a la jefa de Estado de Brasil, actualmente en su segundo mandato, enfrentan acusaciones por escándalos de corrupción. Según Transparência Brasil, el 53 % de los integrantes de la Cámara de Diputados están siendo investigados.

Cabe indicar que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, acusado de corrupción, abanderó en diciembre la demanda de destitución contra Rousseff.

"Está autorizada la instauración del proceso contra la señora presidenta Dilma Rousseff por crimen de responsabilidad", proclamó Cunha, sin inmutarse ante adjetivos como "canalla", "bandido", "corrupto", "ladrón", que provenían de la bancada que defendía a la mandataria en el hemiciclo.

El caso de Rousseff, exenta de responsabilidad en la trama de corrupción del caso de la petrolera estatal Petrobras, es, según los analistas, por lo menos extraño, ya que, frente a las principales figuras políticas del país, no ha sido acusada de robar para lucrarse, sino que las acusaciones apuntan a que habría utilizado el dinero de los grandes bancos públicos para cubrir brechas presupuestarias, perjudicando la credibilidad económica de Brasil.

Los partidarios de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lamentan frente al Congreso en Brasilia, capital, la decisión de los legisladores, que han autorizado a abrir un juicio político contra esta mandataria, 17 de abril de 2016.

 

Desde la víspera a la votación en el Congreso, Brasil es escenario de masivas protestas tanto en apoyo como rechazo al pedido del impeachment contra Rousseff. 

Las movilizaciones se llevan a cabo mientras la Policía ha instalado un muro de casi un kilómetro de largo y dos metros de alto frente al Congreso para separar a los partidarios y detractores de la presidenta y una unidad del Ejército de Brasil se ha preparado y entrenado para enfrentar posibles disturbios tras una eventual destitución de Rousseff.

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