• El expresidente de Bolivia Evo Morales en la Ciudad de México, 12 de noviembre de 2019. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 14 de noviembre de 2019 11:19

El golpe de Estado contra Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, en realidad, fue un golpe a toda la comunidad indígena del país andino.

Un reciente artículo escrito por Paul Antonopoulos y publicado en el rotativo norteamericano American Herald Tribune indica que Estados Unidos, tras las recientes derrotas sufridas en América Latina, especialmente en Venezuela, necesitaba una victoria rápida, y un golpe de Estado contra el Gobierno de Evo Morales parecía el triunfo más fácil de alcanzar.

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De hecho, explica el columnista, ha sido un año difícil para los neoliberales en América del Sur y Washington, ya que no pudieron, ni con acciones violentas, sacar del poder al presidente venezolano, Nicolás Maduro, para poner en su lugar al títere estadounidense Juan Guaidó.

Además del fracaso en Venezuela, Antonopoulos señala el “gran fracaso” en Argentina con el triunfo del izquierdista Alberto Fernández frente al conservador Mauricio Macri, y el excarcelamiento del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que fue víctima de una conspiración y fue encarcelado por 19 meses.

El imperio estadounidense con las derrotas que sufrió en América Latina, y especialmente en Venezuela, necesitaba una victoria rápida, y un golpe de Estado contra el expresidente boliviano, Evo Morales, parecía la victoria más fácil que podía lograr”, se nota en un artículo escrito por Paul Antonopoulos en el rotativo estadounidense American Herald Tribune.

 

De ahí que, prosigue el informe, EE.UU. intentó encontrar la manera más sencilla para lograr una victoria en América Latina y la opción más fácil que consideraron las autoridades estadounidenses era sacar del poder a Morales, difamándolo e ignorando sus logros económicos durante los casi 14 años de mandato. 

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Antonopoulos ha recordado que el primer presidente indígena en Bolivia redujo la tasa de alfabetización de un 13 % en 2006, a un 2,4 % en 2018. Además, en el año 2006, cuando Morales llegó al poder, la pobreza moderada se encontraba en 60,6 %, mientras que la pobreza extrema presentaba una tasa de 38,5 %. De acuerdo al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, para 2018 la pobreza moderada bajó a 34,6 % y la extrema descendió a 15,2 %.

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Después de la renuncia de Morales en medio de actos violentos de la oposición y de presión por parte de la Policía y las Fuerzas Armadas, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Jeanine Áñez (del Partido Demócrata Social), se autoproclamó presidenta interina de Bolivia.

Al respecto, en la última parte de su artículo, el columnista señala a un tuit ofensivo de Áñez en el año 2003 en el que insulta a los indígenas y desea que Bolivia sea un país sin malas y satánicas costumbres indígenas.

Morales ha tildado la autoproclamación de Áñez como presidenta interina de Bolivia del “golpe más artero y nefasto de la historia”.

Morales para calmar la situación, llamó al diálogo y convocó el pasado domingo nuevas elecciones, pero la oposición siguió adelante con su agenda violenta, con el apoyo de las Fuerzas Armadas provocó la renuncia del mandatario andino.

México otorgó asilo político a Morales, tras el golpe de Estado ejecutado y los hechos violentos ocurridos que duraron casi tres semanas en Bolivia.

El expresidente de Bolivia llegó el martes a México tras aceptar el asilo político que le ofreció el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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